jueves, 24 de julio de 2014

La revolución copernicana en astrología


Al comienzo de su Tetrabiblos nos advierte Ptolomeo que no hemos de esperar de esta obra sobre el arte conjetural de la astrología la certeza y seguridad de las demostraciones astronómicas contenidas en su Almagesto. La que el propio Ptolomeo consideraba como la parte más firme del edificio que levantó resistió heroicamente durante quince siglos como doctrina astronómica oficial en Occidente, hasta que, finalmente, se derrumbó ante las acometidas del De revolutionibus orbium coelestium copernicano. La aparatosidad de los epiciclos ptolemaicos que, pese a no existir, proporcionaban predicciones bastante conformes con la realidad, llegó a tal punto que hizo afirmar a Domenico da Novara que ningún sistema tan complicado podía existir realmente en la naturaleza.

Más de cuatro siglos y medio después de que los astrónomos abandonaran la parte más sólida de la doctrina ptolemaica, la mayoría de los astrólogos continúan todavía aferrados a su parte más débil, a pesar de que ésta se apoyaba directamente sobre el mástil abatido. Basados en la idea de que lo que cuenta es el lugar de nacimiento y cómo se percibe el universo desde ahí, desdeñan la realidad de los movimientos celestes en favor de las apariencias. En efecto, los astrólogos tienen razón en que el lugar de nacimiento cuenta, pero no es lo único que cuenta, ni siquiera lo que más cuenta, si exceptuamos los factores estrictamente geocéntricos, como la Luna, o topocéntricos, como el ascendente. Sólo un materialismo bastante burdo nos puede llevar a creer que la posición en el espacio del organismo físico sea tan decisiva. Únicamente para los asuntos relacionados con la percepción sensorial, la ubicación de esos órganos de los sentidos es definitiva. Pero nadie sostendría seriamente que los efectos astrológicos se producen por la incidencia de los planetas sobre los sentidos, pues por lo general ni los vemos ni tenemos la menor idea de dónde están (mucho menos un recién nacido que ni siquiera sabe que existen). Nuestro modo de sintonizar con los estados cósmicos es, definitivamente, extrasensorial. Además, los paises tienen cartas astrales, pero no órganos de los sentidos ni ubicación local puntual; es decir, el "cuerpo" de un país, su extensión total, no sirve para determinar un grado ascendente, porque a lo largo de esa extensión pueden estar ascendiendo en un momento dado varios signos completos. Para poder fijar el ascendente de una nación se busca un centro, el lugar donde se ha tomado la decisión o donde se ha firmado el acta de independencia. Nuestro sistema solar tiene un centro, el Sol. ¿Por qué no pensar que desde ahí puedan tomarse "decisiones" o registrarse estados que afecten a la totalidad del sistema? Algunos astrólogos se han preguntado esto y han experimentado con cartas heliocéntricas; por ejemplo, Michael Erlewine o Dane Rudhyar.

Por lo que respecta a las condiciones inmediatas de la subjetividad, el punto de vista del observador no debe ser pasado por alto*
* En realidad, los que insisten en defender las cartas geocéntricas sobre la base de que el individuo ha nacido en la Tierra y no en el Sol y que lo que cuenta es cómo se ven las cosas desde el lugar de nacimiento, incurren inmediatamente en varias inconsecuencias. Calculan las posiciones planetarias para el centro de la Tierra, no para el lugar de la superficie en que nació el nativo (la diferencia no es muy grande en general, pero la Luna puede cambiar de grado y hasta de signo). Los aspectos realmente visibles desde el lugar de nacimiento son los aspectos mundanos, que dependen de la posición relativa de los planetas dentro de las casas que ocupan; sin embargo estos aspectos suelen ignorarse en favor de los aspectos eclípticos, que no son realmente visibles, sino sólo matemáticamente calculables de nuevo desde el centro de la Tierra.
pero si queremos entender la verdadera naturaleza de una situación tendremos que localizar las fuerzas objetivas que la generan. Si caminamos hacia el Este por la cubierta de un barco que se dirige hacia el Oeste a una velocidad superior a la nuestra, el resultado es que nuestro cuerpo se desplaza hacia el Oeste, por más que nos parezca lo contrario. Y si hacia el Oeste nos aguardan condiciones naturales adversas, capaces de hacer zozobrar el barco, nuestra corta expedición hacia el Este no nos salvará de ellas. Un aspecto heliocéntrico no percibido como tal desde un punto de vista geocéntrico no dejará, por ello, de tener sus efectos en la Tierra, dado que ésta forma parte integrante de un sistema, el solar, que no lo es sólo de nombre. El Sol es el corazón de nuestro sistema solar. Si el corazón de un organismo
viviente falla, todos los órganos se verán colapsados. Si el hígado de un enfermo cardíaco pudiese expresarse tal vez dijera: "desde mi punto de vista todo está bien, me siento sano, no veo de qué preocuparse". Ese sería el punto de vista del observador que ha olvidado que forma parte de un sistema. El Sol, como centro natural de nuestro sistema, es el mejor de todos los lugares posibles para informarnos del estado general del mismo, en un momento dado. De alguna manera, conforme a lo que Miguel García ha llamado "propiedad holográfica**
** Miguel García, "Naturaleza holográfica de la impronta natal", en Suite Armónica, Cuadernos de Investigación Astrológica, nº 6. Ramses Ediciones, 1997.
el mensaje acerca del estado general del sistema se transmite a todas y cada una de sus partes. La forma en que sintonizamos con ese estado general sigue siendo un misterio, pero cada vez disponemos de más datos para poder afirmar que esa sintonía es una realidad. Los seres humanos nacidos en la Tierra se comportan, en muchos asuntos decisivos, con arreglo a los aspectos planetarios que tendrían si hubiesen nacido en el mismo momento en que lo hicieron, pero no en la Tierra sino en el Sol.

Aunque las cartas heliocéntricas están ya incorporadas en la mayor parte de los programas informáticos profesionales de astrología, siguen siendo muy pocos los que las utilizan y menos aún quienes las consideran algo más que una curiosidad, acaso útil para añadir algún matiz secundario a la interpretación. Por otra parte, no hay uniformidad respecto al concepto mismo de lo que es una carta heliocéntrica, qué debe registrarse en ella y cómo debe utilizarse. Desde las posiciones más “puristas” se considera que un mapa heliocéntrico sólo debe contener la configuración de aspectos de los planetas, sin referencia alguna ni a casas ni a signos del zodíaco. En efecto, el Ascendente, el M.C. y las demás cúspides de las casas dependen estrictamente del lugar de la superficie terrestre en el que se produce un nacimiento y de cómo “se ven” las cosas desde ahí, no desde el Sol. Y en cuanto al zodíaco tropical, es también de naturaleza “terrestre”, ya que depende del punto vernal, es decir, de la relación entre el plano de la órbita y el eje de inclinación terrestres. Por tanto, o bien se adopta un zodíaco sideral o se prescinde de toda referencia zodiacal. Lo único que queda para interpretar son los aspectos. No se debe mezclar esta información con la que procede de la carta geocéntrica.

En el extremo opuesto se sitúa, por ejemplo, la astróloga norteamericana T. Patrick Davis***
*** T. Patrick Davis, Revolutionizing Astrology with Heliocentric, Davis research reports, Florida, 1980
cuyas cartas heliocéntricas constituyen un totum revolutum donde aparecen mezcladas las posiciones heliocéntricas y geocéntricas de los planetas, incluyendo la Luna y sus nodos, junto con los ángulos y las cúspides de las casas, todo ello sobre el trasfondo del zodíaco tropical. Si la posición heliocéntrica de Mercurio, medida sobre el zodíaco tropical, es, por ejemplo, 25º de Géminis y en ese mismo grado se encuentra el Ascendente (sobre el horizonte local) Patrick Davis interpretará esto del mismo modo que si Mercurio geocéntrico estuviera en el Ascendente. Y si, a la vez, Mercurio geocéntrico se encuentra a 25º de Piscis, Patrick Davis procederá sin rubor a interpretar esta cuadratura de Mercurio geocéntrico con Mercurio heliocéntrico como si se tratara de dos Mercurios geocéntricos ocupando simultáneamente dos grados diferentes de la carta.

Entre ambos extremos se dan diversas posiciones intermedias, como, por ejemplo, la de Rudhyar, que sustituye las casas locales terrestres por un sistema de ocho casas iguales contadas desde la posición heliocéntrica de la Tierra. En sentido estricto, la división del espacio que adopta Rudhyar no es propiamente un sistema de casas, sino un armónico 1 de base 8 con punto de origen arbitrario****
**** Entendemos aquí por ‘base’ el número de sectores de igual tamaño pero diferente cualidad en que es dividido el círculo en un armónico dado. Para efectuar el cálculo de un armónico, dividimos el círculo por un número entero de partes; este número es el armónico. Pero luego subdividimos cada parte en 12 sectores (los signos); ésta es la base. Cuando se usa el zodíaco tropical en el cálculo de armónicos, la base es 12; pero si subdividimos cada parte en un número entero de sectores de igual tamaño distinto de 12, entonces estaremos usando otra base, denominada por ese mismo número entero.
 Mi propia posición al respecto ha evolucionado desde una inicial simpatía hacia el enfoque purista, aparentemente más “limpio” y “racional”, hasta el reconocimiento de que las cosas funcionan realmente –a despecho de presunciones teóricas- de un modo mucho más parecido a como supone Patrick Davis. No obstante, creo que la carta heliocéntrica debe ser examinada primero por sí misma, sin mezcla de posiciones geocéntricas que oscurezcan el panorama, para proceder más tarde al análisis de
los aspectos cruzados entre ambas cartas y las referencias domales indirectas.

El uso del zodíaco tropical como referente básico para situar las posiciones heliocéntricas de los planetas da muy buenos resultados en el trabajo con direcciones armónicas, aunque no estoy en condiciones de explicar por qué. Es verdad que las configuraciones de aspectos en los distintos armónicos son las mismas con independencia de si usamos un zodíaco tropical, uno sideral o un punto de origen arbitrario. Pero una conjunción armónica, por ejemplo, no se dará en el mismo grado usando un zodíaco que usando otro. Aquí es donde el zodíaco tropical utilizado con posiciones natales heliocéntricas muestra su eficacia y su superioridad sobre otros posibles sistemas de referencia. Pues cuando, por direcciones armónicas, se produce una de estas conjunciones heliocéntricas, su efecto es considerablemente mayor cuando su posición en el zodíaco tropical coincide con la ocupada por un planeta o punto sensible de la carta natal, aunque sea geocéntrica. Después de todo, el
zodíaco tropical no es otra cosa que la órbita aparente del Sol en torno a la Tierra, que, vista desde el Sol, es la propia órbita de la Tierra. Lo que parece funcionar mejor es, pues, esta especie de carta geoheliocéntrica, que admite aspectos cruzados y referencias domales mixtas.

De todas formas, la astrología heliocéntrica se sigue abriendo paso sólo muy lentamente. Esto se debe, entre otras cosas, a la inexistencia de una tradición astrológica heliocéntrica que desanima a algunos de los que intentan incursionar en esta materia. La falta de referencias bibliográficas obliga a escoger
entre trasladar a grosso modo los esquemas de interpretación de ciclos geocéntricos a los ciclos heliocéntricos o emprender un exhaustivo trabajo de investigación, prolongado y difícil. La primera opción entraña ciertos riesgos, pues puede darse el caso de que con el cambio de punto de vista se modifiquen también algunos de los efectos atribuidos a los planetas; además, hay que hacer un sitio a la Tierra como un planeta más a interpretar, junto con sus aspectos, y en esto la tradición geocéntrica no nos auxilia. Si a estas dificultades añadimos el hecho cierto de que casi la totalidad de la literatura astrológica que se produce actualmente es de orientación geocéntrica y que, como es lógico, cualquier persona interesada en astrología permanece atenta a las publicaciones que la atañen, poco tiempo le va a quedar para fijar su mente en planteamientos alternativos. Además, la inexistencia de efemérides heliocéntricas restringe seriamente las posibilidades de experimentar con técnicas de prognosis, desde este punto de vista. Otra razón que puede haber contribuido algo al desinterés por las cartas heliocéntricas es la crítica apriorística que les hace Gouchon en su Diccionario de Astrología. En síntesis, viene a decirnos que todo aspecto entre dos planetas puede convertirse en otro cualquiera con sólo cambiar el punto de vista; es decir, para cualquier distancia angular geocéntrica entre dos planetas que sea considerada aspecto, siempre habrá una serie de lugares en el espacio a los que podríamos trasladarnos para que, vistos desde allí, configuren cada uno de los aspectos restantes. Gouchon parece entender que semejante relativismo diluiría la astrología en la nada, y esto le parece razón suficiente para descartar el heliocentrismo sin necesidad de contrastaciones empíricas. Sorprende esta actitud en un autor que en las demás cuestiones críticas de la astrología recurre, siempre que le es posible, a comprobaciones estadísticas para medir la plausibilidad de las distintas opciones.

Los heliocentristas, sin embargo, no sostienen que cualquier punto imaginario del espacio sea válido para usarlo como referente de una carta astral. Por el contrario, señalan la importancia del Sol, como centro natural del sistema, en torno al cual giran realmente los planetas, como si estuviesen unidos a él por ejes similares a los radios de una rueda. La medida angular entre dos de estos ejes, que siguen la dirección natural de emanación de los rayos solares, define el aspecto entre los planetas correspondientes. Estos son "verdaderos aspectos" en más de un sentido: lumínico, dinámico, ondulatorio, gravitacional y cíclico. Por comparación con ellos, los aspectos geocéntricos son meramente "aparentes", o, a lo sumo, efectos derivados semejantes a reflejos o juegos indirectos de luces y sombras. Por supuesto, para aquellos aspectos que involucren al Sol, la Luna o el ascendente, el punto de vista geocéntrico es el más natural y el único eficaz. La extraordinaria importancia de estos tres factores, unida a la escasa diferencia entre las posiciones geocéntricas y heliocéntricas de los planetas lentos y semilentos, serían suficientes razones para dotar a la carta geocéntrica de un importante grado de eficacia, aun en el caso de que los "aspectos aparentes" no fuesen operativos.

Así pues, los aspectos meramente geocéntricos vienen a ser como las sombras de la caverna de Platón*****
***** En el libro VII de La República, Platón narra un mito que simboliza la condición humana o el estado del alma mientras permanece encerrada en un cuerpo. Describe a unos extraños prisioneros, encadenados en el interior de una caverna desde su nacimiento, sin poder mover la cabeza ni mirar a otra parte que no sea la pared del fondo de la caverna. Detrás de ellos hay un muro y, más atrás, un fuego. Entre el muro y el fuego hay un pasillo por el cual circulan unos porteadores cargados de diferentes objetos. Las sombras de estos objetos son proyectadas por el fuego en la pared del fondo de la cueva, y los prisioneros, que en toda su vida no han visto más que esas sombras, las toman por la auténtica realidad.
Los prisioneros de la caverna viven en función de esas sombras, responden a ellas y las toman por la única realidad. Pero si alguno logra liberarse de sus condicionamientos y salir al exterior podrá ver el fuego (el Sol) y las figuras reales (las figuras de aspectos heliocéntricos), absorto en la maravilla, la riqueza y la precisión del nuevo panorama que se le ofrece.

Este mito platónico puede resultar un tanto exagerado, y no más convincente que una retahíla de bellas palabras poéticas. En todo caso, si tiene o no consecuencias observables sólo por medios experimentales puede decidirse. A este respecto es importante recordar las investigaciones de John H. Nelson******
****** Los trabajos de Nelson son frecuentemente citados en la literatura astrológica con la intención de presentar un apoyo experimental para la tradicional teoría de los aspectos. Sin embargo, pese a que este estudio respalda tan sólo la eficacia de los aspectos heliocéntricos , la mayoría de los astrólogos que lo mencionan siguen trabajando exclusivamente con aspectos geocéntricos, sobre los que Nelson no encontró nada. De modo parecido, se invocan con frecuencia las estadísticas de Gauquelin como apoyo de la teoría astrológica de la domificación y de la importancia de los ángulos de la carta. Pero lo que Gauquelin demostró en realidad es que los planetas en casas cadentes son más fuertes que en casas angulares, que es todo lo contrario de lo que mantiene al respecto la tradición astrológica. En ambos casos, parece que el único interés de ciertos astrólogos es enarbolar por un momento la bandera del método científico para acallar las voces críticas de los escépticos, esgrimiendo con vehemencia los datos experimentales, pero ignorando de hecho la sustancia misma de estos trabajos y los puntos en que compromete o modifica la tradición, tratando de hacer creer que están así más legitimados a seguir haciendo “lo de siempre” con la cabeza un poco más alta.
en el campo de la ingeniería de emisiones de onda ultracortas. Nelson descubrió experimentalmente que las perturbaciones en las transmisiones de radio se producen con más frecuencia e intensidad cuando hay planetas formando ángulos heliocéntricos de la serie del 4 (90, 180, 270 y 360 grados), a los que añadió más tarde los de 45°. Por el contrario, estas perturbaciones se reducen si los ángulos heliocéntricos de los planetas son de 60, 120, 240 ó 300 grados (sextiles y trigonos), a los que más tarde añadió los de 30° y 15°. Es verdad que una investigación sobre el comportamiento de las ondas de radio y su dependencia de las condiciones heliocéntricas no aporta gran cosa al conocimiento de posibles efectos en términos de vivencias o decisiones humanas. Para eso hemos de recurrir a estudios estadísticos de naturaleza propiamente astrológica.

Una limitación que podría achacarse a las cartas heliocéntricas es que individualizan menos que las cartas geocéntricas. Al no disponer de casas ni de cuerpos de movimiento tan rápido como la Luna, dos nacimientos separados unas pocas horas entre sí producen cartas heliocéntricas prácticamente idénticas. De esta circunstancia podemos obtener también alguna ventaja. Estudiando conjuntamente cartas heliocéntricas y geocéntricas de dos personas con nacimientos próximos en el tiempo, podremos evaluar mejor las similitudes y diferencias entre ambas, en función de lo que comparten -condiciones generales- y lo que no -condiciones específicas. Por otra parte, un ciclo como el de Venus y Mercurio, que en perspectiva geocéntrica sólo ofrece un rango de aspectos limitado por la obligada proximidad de ambos al Sol, es completo como ciclo heliocéntrico, presenta toda la gama de aspectos posibles; en ese sentido, este ciclo heliocéntrico individualiza más que su correlato geocéntrico. Otra ventaja de los ciclos heliocéntricos es que no plantean problemas de definición; pueden describirse como el conjunto de distancias angulares comprendidas entre dos conjunciones sucesivas. En los ciclos geocéntricos, las retrogradaciones provocan que se den tres o incluso cinco conjunciones dentro de un mismo ciclo, lo que además complica el cálculo de los valores esperados en investigaciones estadísticas. Obviamente, los primeros son mucho más naturales.

© Julián García Vara

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sábado, 19 de julio de 2014

Los armónicos anuales. Texto de Hannan


Técnicas Predictivas en Armónicos Anuales.

Técnicas predictivas y Carta Anual Armónica.

Progresiones armónicas y ciclos de vida.

Charles R. Hannan
Lois F. Hannan

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Prefacio

     Los armónicos anuales son un sistema de predicción astrológica. Le ayudará a prever  el próximo año, así como a identificar la verdadera causa de los acontecimientos. Pero es más que eso. Se trata de un sistema astrológico completo, autónomo, que le permite una mirada a las tendencias de toda la vida y sus variaciones.

     Puede ser una buena idea exponer lo que no entendemos aquí por armónicos anuales. No se trata del sistema de John Addey que asigna un número armónico a cada año de vida correspondiente, es decir, la séptima carta armónica para el séptimo año de vida. El sistema de Addey nunca pretendió ser algo más que una propuesta experimental, y fue presentado por el mismo Addey como un tanteo.

     Fue, sin embargo, el trabajo experimental de Addey en este campo de la astrología lo que estimuló mi interés y me inspiró a profundizar en su tesis y experimentar con variaciones de su tema de estudio. Así es como fue hallada la premisa de un grado por cada año de vida.

     Cada grado, tan pronto como es generado, se convierte en un horóscopo completo de pleno derecho. En cualquier edad que alcancemos, el horóscopo es completo dentro del número de grados correspondientes a la edad exacta de la persona. Todo lo que hemos de hacer es expandir este mini-horóscopo de la misma manera que los antiguos astrólogos hindúes, hasta completar una rueda de 360°.

     Aparte del nuevo concepto de armónicos anuales, los capítulos 2, 3 y 4, que contienen los nuevos e interesantes conceptos de posiciones armónicas en movimiento o progresiones armónicas, son para mí lo más intrigante. Es puro placer observar el desarrollo de los acontecimientos mientras las progresiones planetarias forman aspectos y avanzan paralelamente hacia el aspecto partil. También llamará su atención el modo en que el nuevo ciclo de Aries refleja las tendencias de la vida. Como prueba adicional del sistema de armónicos anuales, he incluido un capítulo que muestra la eficacia de los tránsitos sobre las posiciones del armónico anual.

     Finalmente, para el estudiante o investigador de las nuevas técnicas astrológicas, hemos elaborado un apéndice que contiene los datos que hemos utilizado en todo el texto, referentes a las cartas natales y  armónicas, así como a tránsitos. Se enumera cada posición y aspecto.

     Los cálculos matemáticos pueden resultar, a veces, tediosos, pero el absoluto placer de observar el funcionamiento y desenvolvimiento del sistema capturará su atención por mucho tiempo.


Junio, 1983

Charles R. Hannan
Lois F. Hannan

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Cartas armónicas fijas

Capítulo I. La carta armónica anual.

Premisa

       En la India antigua los astrólogos hindúes estaban convencidos de que un segmento del horóscopo de una persona podía observarse como si fuera un zodiaco en miniatura, pero completo por derecho propio. Tomaban un segmento de arco del horóscopo, por ejemplo 40 grados, y lo expandían hasta llenar un círculo completo de 360°, generando así una carta totalmente separada del radix. En la astrología moderna reconocemos esta carta como la novena carta armónica, el zodiaco dividido en nueve secciones de 40°.

       Así nacieron los gérmenes de los armónicos segmentarios o angulares. Inicialmente John Addey y más tarde John Greig refinaron y expandieron estos conceptos.

       Ahora el campo de los armónicos está abierto a cuatro líneas de investigación angular:

1. Divisiones del círculo por números enteros que generan nuestros aspectos típicos.
2. Angulos generados por la distancia entre un planeta particular y cero Aries.
3. Angulos generados por la diferencia en longitud de arco entre dos planetas o puntos matemáticos del radix.
4. Un grado de longitud de arco generado por cada año de vida.

El primer grupo constituye la familiar serie de cartas armónicas al estilo de Addey, que revelan, por ejemplo, el quinto, séptimo y noveno armónicos del radix. El segundo grupo incluye los armónicos planetarios de John Greig que permiten la investigación del horóscopo desde el punto de vista de una simple vibración planetaria. El tercer grupo permite al astrólogo investigar la carta natal desde el punto de vista de dos planetas relacionados. [ El concepto de armónicos de dos planetas procede de un artículo de revista que fue perdido más tarde junto con el nombre de su autor.] Por ejemplo, uno puede mirar a la diferencia angular entre los regentes de la primera y séptima casas como una pista acerca de las relaciones.


El cuarto grupo ofrece la única carta armónica que se desarrolla de año en año. Es también el único que genera movimientos y progresiones armónicas vitales que fluirán formando y deshaciendo aspectos entre cuerpos o puntos del radix. Asimismo genera una serie de ciclos de Aries a lo largo de la vida que indican periódicos cambios en el modo de ver el mundo.


Arco de experiencia

     Los escritos hindúes y budistas nos enseñan que toda la vida sensible está encerrada en un ciclo continuo, en el cual se mantiene únicamente como consecuencia de nuestras emociones y deseos. El Buda lo llamó la rueda del dolor y la pena. Es el ciclo del nacimiento, la muerte, y la eventual reencarnación. Cada ciclo vuelve a empezar con el renacimiento del alma en el plano de la existencia terrenal. El propósito de cada ciclo es conducir el alma hacia un estado de equilibrio emocional que modere poco a poco sus apetitos terrenales. Este es un camino (no el único) para liberarse finalmente de la rueda de las reencarnaciones y sus dolorosas consecuencias.


     ¿Cómo podemos cuantificar mejor este ciclo? La duración del ciclo, desde el nacimiento hasta el renacimiento, es exactamente de 360°. Esta es la definición de ciclo. El recién nacido empieza a acumular experiencia inmediatamente y lo sigue haciendo a lo largo de todo el ciclo. Hay numerosos obstáculos para la medición precisa del fragmento de ciclo entre la muerte y el renacimiento. Por otra parte, el segmento de ciclo entre el nacimiento y la muerte es fácilmente observable y cuantificable. Para este segmento de ciclo podemos ahora postular el arco de experiencia. El arco de experiencia (arco de la edad) avanza a razón de un grado (1°) por cada año de vida sobre la tierra. Esta es la primera y principal premisa de los armónicos anuales. Los arcos de la edad se usarán más adelante para calcular los números armónicos, o como nosotros los llamaremos, por purismo semántico, multiplicadores armónicos (MH).


Utilidades prácticas

      La utilidad práctica de la carta armónica anual (CAA) cae bajo 4 categorías:

1. La CAA como una ventana o punto de vista para el próximo año.
2. Tres tipos de progresiones armónicas, como técnicas de predicción.
3. Ciclos de la vida humana que muestran una variación cíclica en nuestra visión del mundo y nuestro lugar en él.

4. La carta armónica anual es puramente matemática y, por tanto, no necesita de efemérides una vez que el gráfico natal se erige, una comodidad que no se observa en las técnicas habituales de progresión astrológica.


La carta armónica anual

     Veamos de entrada la CAA por separado. La premisa es que para cada año usaremos una carta anual de la misma manera que suele hacerse con las revoluciones solares.

     La CAA puede estudiarse por sí sola y ser analizada conforme a las técnicas astrológicas habituales. Pero es preferible estudiarla mediante una rueda doble con la carta radical en la parte interna.

     La carta armónica anual es una función de tiempo; es una carta del aquí y ahora. No es, por tanto, difícil entender que la CAA es una función de la primera carta armónica, el radix, para los propósitos de las predicciones diarias y el despliegue de las tendencias internas de la carta. Así, si en la CAA vigente el Sol cuadra a Júpiter, mientras que la conexión natal entre esos dos planetas es un trígono, los acontecimientos o efectos atribuibles al trígono serán evidentes ese año, si bien con algunas dificultades añadidas por la cuadratura.

     En otras palabras, el aspecto natal entre dos planetas prevalecerá sobre la CAA, sin importar cuál sea el ángulo de contacto. El aspecto en la CAA inhibirá o realzará el aspecto natal. Si no hay conexión en el radix entonces el aspecto CAA se lee directamente.

     Esta es una premisa básica de los armónicos anuales. Según avancemos a través de las matemáticas y especialmente la evidencia, la premisa cobrará contenido de un modo mejor que su mera declaración aislada.


Las matemáticas de la carta armónica anual (CAA)

     La construcción de la CAA requiere que todos los planetas y puntos astrológicos en la carta natal sean convertidos a la notación decimal de 360º. Esto se logra contando todos los grados desde cero Aries para cada posición planetaria. Así un planeta a 9º de Géminis se anotaría como 69º. Esta posición incluiría los 30º de Aries, los 30º de Tauro y los 9º primeros de Géminis, un total de 69º. Una posición natal de 27º Capricornio equivaldría a 297º. Los minutos deben convertirse a notación decimal dividiendo el número de minutos por 60. Así 14º 45’ de Acuario será 314.75º. Un punto a 27º 37’ de Cáncer quedará como 117.6167º. Cuatro decimales dan más precisión que la original notación “minuto-segundo”, porque el cuarto decimal indica una precisión de alrededor de 1/3 de un segundo de arco. Por lo tanto, el redondeo al cuarto decimal es más que suficiente precisión.


Multiplicador armónico

     Nuestra construcción de la carta requiere un segundo factor, el multiplicador armónico o MH. Se obtiene por división de los 360º del círculo por el arco de edad generado por la fecha de nacimiento en cuestión. El arco de edad aumenta a razón de 1º por año. Por tanto, a los 24 años el arco de edad es 24º y a los 38 años el arco de edad es 38º.

     El MH se determina así:

Edad 24 años:
MH = 360º / 24º
MH = 15,0000
Edad 38 años:
MH = 360º / 38º
MH = 9,4736842

     Los grados en el círculo y en el arco de la edad son exactos. Por tanto, puede usar tantos decimales como muestre su calculadora. La discrepancia en precisión entre el MH y las posiciones planetarias se examinarán más adelante.
     Estos dos factores, las posiciones planetarias y el multiplicador armónico, son todo lo que necesitamos para la construcción de la CAA.

     Aquí hay un ejemplo de tres planetas en una carta natal. Multiplicando las posiciones radicales por el MH se obtienen las posiciones en la CAA. El nativo tiene 45 años y el MH es 8,000. Esta carta llevará la notación CAA-45 para 45 años.

Natal
MH
Posición total
CAA-45
A = 12,4500º
x 8 =
99,6º
9º Cáncer 36’
Marte = 31,7755º
x 8 =
254,204º
14º Sagitario 12’
Saturno = 43,6301º
x 8 =
349,0408
19º Piscis 3’

     Al multiplicar el punto natal por MH, el producto es la posición total que puede convertirse en notación zodiacal “grado-minuto” tal como se muestra. La posición total se usará solamente como punto de referencia en algunas de las matemáticas involucradas en las progresiones armónicas y en los ciclos del punto Aries.

     Algunas o todas las posiciones totales superarán los 360º. Cuando esto suceda, debe sustraerse 360º de las posiciones totales hasta que queden por debajo de 360º.

     Como ejemplo, un cuarto planeta en la carta anterior se sitúa como sigue:

Natal
MH
Posición total
Júpiter 301,46
x 8 =
2411,68 – (360º) 6

     En este caso se sustrae seis veces 360º de la posición total, hasta dejarla en 251,68º o en notación zodiacal 11º 41’ de Sagitario, redondeada al minuto más cercano.

     Para convertir decimales de nuevo a minutos, simplemente multiplique el decimal por 60. Para convertir la notación de 360º a notación zodiacal, utilice como guía las posiciones del grado cero de cada signo mostradas abajo.

Aries 0º
Libra 180º
Tauro 30º
Escorpio 210º
Géminis 60º
Sagitario 240º
Cáncer 90º
Capricornio 270º
Leo 120º
Acuario 300º
Virgo 150º
Piscis 330º

     Esto puede parecer difícil pero la práctica hace que sea mucho más fácil. Recuerde el grado de dificultad que tuvo cuando memorizó por primera vez los signos y aspectos.

     Las matemáticas de la CAA-60 de Gerald Ford se muestran abajo. MA = 6,0000

Natal
Grados absolutos
Menos    360
A
12º Tauro 12’
253.2000º
no
M
24º Capricornio  01’
1764.1000
1440º = (360º) 4
Sol
21º Cáncer 12’
667.2000
360º
Luna
3º Sagitario 56’
1463.5998
1440º = (360º) 4
Mercurio
16º Leo 08’
816.7998
720º = (360º) 2
Venus
5º Géminis 52’
395.2002
360º
Marte
19º Tauro 35’
297.4998
no
Júpiter
11º Capricornio 50’
1690.9998
1440º = (360º) 4
Saturno
13º Géminiss 13’
439.3002
360º
Urano
6º Acuario 09’
1836.9000
1800º = (360º) 5
Neptuno
25º Cáncer 34’
693.4002
360º
Plutón
0º Cáncer 03’
540.3000
360º

Las posiciones zodiacales se muestran en la carta CAA-60 de Ford.

Lo que sigue son dos listas de múltiplos de 360º que pueden ser de utilidad. Restar los múltiplos apropiados en la columna de la izquierda de la posición total del planeta. Si la posición total es muy superior a los números de esta lista entonces réstese un múltiplo adecuado de la columna de la derecha hasta que el número total se reduzca al rango de la columna de la izquierda.

360º
3600º
720º
7200º
1080º
10800º
1440º
14400º
1800º
18000º
2160º
21600º
2520º
25200º
2880º
28800º

     Pasada la mitad de la vida la columna de la izquierda es todo lo que se necesita, pero en los primeros años las posiciones totales son bastante altas.

     Otro procedimiento elimina la necesidad de una lista de múltiplos de 360º. Simplemente divida la posición total por 360º. El resultado será un número entero con una parte decimal. Entonces retire el número entero y convierta la parte decimal a la notación de 360º multiplicándola por 360º.

Ejemplo: Urano natal de Gerald Ford está a 6º 09’ de Acuario. En su CAA-60 el cálculo es:
  1. 306,15 x 6,0000 = 1836,9º
  2. 1836,9º / 360º = 5,1025
  3. 5,1025º – 5. = 0,1025
  4. 0,1025º x 360º = 36,9º
  5. 36,9º = 6º 54’ de Tauro.
En el paso 3 el número entero 5 equivale a 5 múltiplos de 360º. El decimal restante 0,1025, es la posición armónica final de Urano indicada en una fracción decimal de círculo; de modo que al multiplicarla por 360 queda establecida su posición en la carta. La precisión de cada método es la misma.


El gráfico de la CAA.

Una vez conocidas las posiciones de la CAA, debemos considerar un formato gráfico de la carta. Las cuatro ruedas que siguen se consideran significativas.

El observador ocasional de armónicos anuales puede simplemente colocar las posiciones de la CAA en un círculo exterior a la carta radical. Esto permite una rápida referencia a las influencias armónicas sobre los planetas y casas natales, pero deja mucho que desear.

Algunos astrólogos pueden preferir la carta zodiacal con Aries a la izquierda y las posiciones de A y M colocadas en sus apropiados signos. Un error de 4 minutos en la hora de nacimiento provocará un error de 8º en los ángulos de la CAA-45 y un error de 30º en la CAA-12. En opinión de muchos astrólogos, esto justificaría la renuncia a usar un sistema de casas.

Por el contrario, cuando el analista se siente seguro con los datos natales, por ejemplo porque han sido rectificados, entonces debemos recomendar el uso de los dos siguientes gráficos.

En primer lugar el Ascendente armónico en la cúspide de la primera casa en un formato de casas iguales. La denominaremos carta A y se ocupará del medio ambiente general del nativo.

El segundo método sitúa el meridiano armónico en la cúspide de la décima casa, también en formato de casas iguales. La denominaremos la carta M. Ésta se referirá a la posición del nativo en el mundo y su autoestima personal. Las diferencias entre estos formatos no son rígidas y por tanto recomendamos el uso de ambos.

Las dos cartas se dispondrán en un formato de doble rueda con el radix en el círculo interno. Los planetas radicales así como A y M natales se situarán en las casas armónicas en sus apropiados lugares. Estos emplazamientos cambian de año en año.

Las cartas CAA-60-A y CAA-60-M son ejemplos de esta construcción. Además muestran buenas razones para el uso de un sistema de casas en los armónicos anuales.

Estas son las cartas del sorprendente ascenso de Ford a la vicepresidencia de los Estados Unidos en 1973. Hay aquí algunos ejemplos de interacción de planetas y ángulos así como entre los regentes de las casas significativas.




Figura 1. Gerald Ford, CAA-60-M

En la carta M (Figura 1) el regente de la primera y sexta casas (Venus) y el regente de la décima casa (Urano) están en conjunción en la casa doce de grandes instituciones y relaciones secretas. El repentino ascenso (décima) y cambio de trabajo (sexta) están positivamente indicados por el trígono natal.



Figura 2. Gerald Ford, CAA-60-A

En la carta A (Figura 2) el regente del Ascendente, Júpiter, está en conjunción con el Ascendente armónico, lo que de nuevo indica un año personal realmente bueno.

Otro punto a considerar es el efecto por emplazamientos en casa natales. El Sol armónico de Ford forma una conjunción con su Urano ubicado en la décima casa, indicando repentino cambio profesional así como un cambio en relación con su carrera orientado a sus superiores, por ejemplo Richard Nixon.

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NOTA. El texto mostrado más arriba es una traducción al español de solamente los primeros párrafos del original (aproximadamente las primeras ocho páginas). Procede de:

Predictive Techniques in Annual Harmonics.

Predictive Techniques and the Annual Harmonic Chart
Harmonic Progressions and Life Cycles

by

Charles R. Hannan
Lois F. Hannan

AFA

First Printing 1986
ISBN Number: 0-86690-296-1

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Puede leer también un comentario crítico sobre esta técnica en el siguiente artículo:

Los armónicos anuales de Hannan
Julián García Vara.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Siempre puedes pensar que fue el tren el que se arrojó a ti



El 2 de enero de 1950 hacia las 7 de la mañana GMT se formó en el cielo una singular configuración de encantadora simetría entre seis planetas: Plutón, Neptuno, Urano, Marte, Venus y la Luna. El eje de simetría estaba conformado por una oposición entre Venus, a 17º de Acuario y Plutón a 17º de Leo. Neptuno en 17º de Libra y la Luna en 17º de Géminis cerraban con Venus un Gran Trígono, al tiempo que se enlazaban por sextiles con Plutón. Es el patrón conocido como Gran Cometa Cósmica, porque el trazado de las líneas que representan los aspectos entre esos cuatro planetas recuerda la figura de una cometa. Urano, en 2º de Cáncer, y Marte, en 2º de Libra, formaban una cuadratura cuyos puntos medios estaban ocupados por Plutón y por Venus. La conexión a través de puntos medios constituye un vínculo importante entre Urano/Marte y Plutón/Venus, pero, además, también están enlazados por aspectos. Plutón se une a Urano y a Marte por semicuadraturas y Venus lo hace por sesquicuadraturas. El trazado de las líneas de aspecto entre estos cuatro planetas también recuerda vivamente la figura de una cometa, aunque algo más estilizada. Tenemos, pues, dos cometas que comparten eje, cabeza y cola y sólo se diferencian en la longitud de las alas; o una supercometa doble de cuatro alas.


En teoría, la Gran Cometa Cósmica es una configuración muy favorable, ya que contiene cinco aspectos considerados benéficos rodeando a una oposición única, la cual, aun siendo un aspecto tenso, se entiende que dinamiza la estructura y le aporta la energía necesaria para entrar en actividad y producir todo el beneficio que promete. Sin embargo, la otra cometa que hemos observado, la que se forma entre Plutón/Venus/Urano/Marte, a la que podemos denominar "la Cometa Menor", está formada íntegramente por aspectos tensos: una oposición, una cuadratura, dos semicuadraturas y dos sesquicuadraturas. En esto se asemeja más a la Gran Cruz Cósmica, que también enlaza cuatro planetas unidos todos entre sí por aspectos tensos (cuatro cuadraturas y dos oposiciones). Sin embargo, a diferencia de la Gran Cruz Cósmica, las cometas -mayores o menores- son figuras desequilibradas, en el sentido de que hay un planeta que soporta todo el peso de la estructura. En efecto, si aplicamos una suma de vectores a los cuatro planetas que conforman cualquiera de las dos cometas de nuestro caso, el vector-suma resultante apuntará en dirección a Plutón. En el punto opuesto, Venus es el único contrapeso, lo que lo convierte en un planeta crucial para dar cierta estabilidad al conjunto.


Las dos cometas ensambladas de la forma descrita conforman, de hecho, una nueva estructura de Cometa Doble, con una carga dinámica muy superior a la de la Gran Cometa Cósmica simple. Ahora no tenemos solamente un "aspecto dinamizador", sino nada menos que seis. La tensión a la que se debe encontrar una salida es mucho mayor, aunque también son abundantes los recursos para gestionarla (los aspectos "fluidos").

Es extraordinario encontrar en una carta real este juego de configuraciones de alta precisión geométrica. No tengo noticias de ninguna persona nacida exactamente a las 7 de la mañana GMT del 2 de enero de 1950 (o muy cerca de esa hora), pero rastreando por la red de internet he localizado unas cuantas que nacieron ese día, aunque no se indica la hora de nacimiento. De todas formas, la configuración de Cometa Doble se mantuvo dentro de orbe durante toda la primera mitad del día y la de Cometa Menor durante el día entero. Por tanto, con la única duda de la Luna, todos los aspectos entre los cinco planetas restantes, están vigentes todo el día.

Las primeras personas que he encontrado nacidas el 2 de enero de 1950 son las siguientes:

Martine Dreyfus, escritora.
Miguel López Salas, pintor.
José Miguel Román Francés, pintor.
Paula Sinos Montoya, poeta
Ennio Augusto Vivaldi Véjar, médico, neurólogo, cirujano.
Gilbert Williams, pintor.

Enseguida llama la atención la presencia de tres pintores en esta pequeña lista, algo que confirma la importancia que el planeta Venus tiene como contrapeso de toda la configuración. Parece como si toda la tensión originada por la Cometa Menor encontrara una salida a través de una transfiguración estética o artística (esto se aplica también a las escritoras Martine Dreyfus y Paula Sinos). Sin embargo, esta estrategia puede fracasar. Para Paula Sinos, que terminó su vida dejándose arrollar por un tren, se convirtió en un callejón sin salida. Parece que en el caso de Paula Sinos Plutón le ganó la batalla a Venus. No olvidemos que el peso de la configuración recae realmente sobre Plutón.

El principal aliado de Venus es Neptuno; para los nacidos en la primera mitad del día, Venus cuenta también con la complicidad de la Luna. El grupo Venus/Neptuno/Luna que conforma un Gran Trígono de aire es extremadamente delicado, sensible, hermoso, soñador, aterciopelado, vulnerable, frágil, un tanto sensual y un tanto místico, insuperablemente femenino. El trígono Venus-Neptuno se ve con total transparencia en las pinturas de Gilbert Williams: escenas oníricas de vetustos templos flotando entre nubes, figuras femeninas aladas de cuerpos translúcidos, criaturas fabulosas policromadas en tonos azules y violetas, paisajes de ensueño donde nada turba la apacible e inusitada belleza de parajes imposibles. También se aprecia en los floridos paisajes de José Miguel Román Francés, en sus delicadas figuras femeninas, siempre hermosas e insinuantes, en sus solitarios jardines y en sus campos de amapolas. Sin duda, Paula Sinos también buscó refugio en los mundos de ensueño. Como nos dice Eliseo González:
"Paula Sinos (...) vivió toda su vida en una jaula de cristal. A través de esa vitrina a la cual la confinara una temprana esquizofrenia, Paula Sinos no tardó en averiguar que el mundo padecía una grave enfermedad. Durante muchos años trató de analizarla y conocerla presintiendo que el fracaso de su empresa acabaría llamándose Contagio o la imposibilidad de una ilusión. Tal es el título que absorbe el centenar de sus poemas." [Eliseo González, Galería de suicidas, p. 43]

Pero las burbujas de la ilusión se quebraron y lo que ella entendía que era la más cruda y áspera realidad se le presentó de frente y no encontró ya otra forma de huida que dejarse aplastar por ella, en forma de rugiente máquina de tren.
Siempre puedes pensar que fue el tren el que se arrojó a ti
 (Paula Sinos, Estorbo, en Contagio o la imposibilidad de una ilusión)

Su poema "El peso del tesoro", dirigido contra los poetas, podría igualmente aplicarse a los pintores mencionados más arriba, forjadores de imágenes idílicas.
Nunca debí escucharos, fantasmas que alojasteis en mi pecho esta absurda pasión por las palabras.
¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento, os procuró más dicha?
No fuisteis sino necios mendigos de sueños, fanáticos avaros de ilusiones, mezquinos saqueadores de esperanzas.
Nunca debí escucharos, oh amados maestros que enterrasteis en mi alma la fe de vuestro ingenuo botín.
Nunca debí escucharos, nunca debí seguiros.
La realidad ahora me conoce.

La oposición de Venus con Plutón, que forma la espina dorsal de la Doble Cometa, enfrenta a dos grupos de planetas marcadamente diferentes. De un lado, Plutón/Marte/Urano, conectados entre sí por aspectos tensos, nos dice que el mundo está presidido por la lucha, el conflicto, la rebelión y la muerte. De otro lado, Venus/Neptuno/Luna sólo anhela la paz, la serenidad, la concordía, la belleza y la vida entre algodones, sin roces ni asperezas. Para escapar de la hostilidad del mundo plutoniano y sus rudos aliados se recurre a las artes del mundo venusino y sus refinados amigos. Pero esta artimaña es presentida y desenmascarada por Paula cuando escribe "¿Acaso vuestro arte os liberó de algún tormento?".

Si miramos con detenimiento las encantadoras pinturas de Gilbert Williams y Román Francés, descubriremos que en ellas no sólo hay belleza; hay también melancolía y una profunda y sobrecogedora soledad.


Román Francés, Retrato de mujer

Los retratos de Román Francés, siempre de mujeres solas, no nos confrontan casi nunca con una mirada de la modelo. Ni siquiera podemos ver sus ojos. Casi todas ellas miran hacia el suelo (hacia el reino de Plutón) o tienen la mirada desviada o perdida, o los ojos cerrados, en una actitud melancólica de desesperanza, añoranza o desánimo. En sus jardines y paisajes, recargados de flores, no se vislumbra un alma; ni humana ni animal, ni un pájaro ni una abeja. Una soledad absoluta. Un silencio mortal.


Gilbert Williams, Espíritus afines

En Gilbert Williams, aunque hay mayor variedad temática y una fantasía desbordada, también predominan los parajes solitarios y las figuras aisladas, lo que provoca a menudo una inquietante sensación de desamparo y extravío. O los inanimados rostros de piedra, de hojas o de nubes, impasibles, hieráticos e inaccesibles como esfinges.


Gilbert Williams, Caras de dioses

© 2010, Julían García Vara


domingo, 9 de febrero de 2014

Tras las huellas de Plutón en un caso de asesinato.



Las direcciones simbólicas de clave armónica son aquellas que desplazan todos los puntos significativos de una carta natal (planetas, cúspides de casas, nodos, ápsides, partes, etcétera) a la velocidad anual resultante de dividir los 360 grados del círculo zodiacal por un número entero. La clave de dirección es el número entero usado para determinar esa velocidad. Decimos que la clave es armónica porque el principio de construcción de una carta armónica es también la división del círculo zodiacal por un número entero. Sin embargo, en este sistema no se usan cartas armónicas propiamente dichas, sino únicamente giros de la carta natal sobre sí misma.

De acuerdo con ciertas propiedades de los números y de los ciclos que se les asocian, podemos esperar que algunas claves tengan efectos más poderosos que otras (véase Armodinas. La fuerza de los números en las ruedas del tiempo). La clave 12, por ejemplo, es, a priori, la más poderosa de las 17 primeras, porque supera a todas las demás en número de pares equivalentes y en número de submúltiplos. Es la base de las profecciones, que mueven los planetas a razón de un signo (30 grados) por año.

Podemos calcular una carta completa de direcciones simbólicas de clave armónica para una fecha dada utilizando cualquiera de los programas que bajo un nombre u otro permiten usar esta técnica (véase Programas y utilidades para calcular direccionesDirecciones simbólicas con PaintAstro Q2, v. 9.00). También podemos hacerlo al revés, calcular una fecha a partir de una dirección. Por ejemplo, en la carta natal de Amanda Knox, presunta asesina de Meredich Kercher (véase Arcos de Venus y amistades peligrosasAmanda Knox y Raffaele Sollecito, la segunda condena), el Sol se encuentra a 16º 40' 24" de Cáncer y Plutón a 7º 10' 14" de Escorpio. Podríamos querer saber en qué momento se cumple la dirección Plutón conjunción Sol por la clave armónica 12 (profecciones). Para ello podemos aprovechar la utilidad Direcciones simbólicas de clave armónica, diseñada precisamente para esto, tal como se ve en la figura 1.



Figura 1. Cálculo de la primera fecha de cumplimiento de una dirección.

Vemos así que esta dirección se cumple el 2 de noviembre de 1995, cuando Amanda tenía 8 años de edad. Dado que la clave armónica 12 define un ciclo de doce años, cualquier dirección se repetirá varias veces por esta clave a lo largo de una vida de duración media, a intervalos de doce años. Para saber en qué fecha se produce esta misma dirección por segunda vez en la vida de Amanda sólo tenemos que incrementar en una unidad el valor de Ciclo —que por defecto es 1— en el cuadro correspondiente. Obtenemos así el resultado que se muestra en la figura 2.


Figura 2. Cálculo de la segunda fecha de cumplimiento de una dirección.

La dirección se cumple por segunda vez el 1 de noviembre de 2007, a las 22:41 GMT. Exactamente en ese día y aproximadamente a esa hora Meredich Kercher era asesinada por apuñalamiento múltiple presuntamente a manos de Amanda Knox, según el veredicto de dos de los tres jurados que hasta ahora se han pronunciado sobre el caso. Se supone que Amanda, junto con Raffaele Sollecito y Rudy Guede, trataron de forzar a Meredich a participar en una orgía de juegos sexuales, drogas y alcohol que fue demasiado lejos. Es ciertamente extraordinaria la precisión temporal con que esta dirección coincide con el suceso. Según la policia, el asesinato debió producirse "el 1 de noviembre de 2007 entre las 9 y las 11 de la noche o algo más tarde", por lo que la dirección da de lleno en la diana. 

¿Convierte esto a Amanda en culpable de asesinato, según el veredicto de los astros? Esto es algo que nunca puede afirmarse, porque ninguna dirección obliga a nadie a hacer nada. Una dirección (o una progresión o un tránsito) simboliza una cierta atmósfera que facilita la producción de un tipo determinado de sucesos o de actuaciones, pero no garantiza sin más que algo muy específico tenga que ocurrir. Una dirección de Plutón al Sol puede coincidir con una profunda transformación de cualquier tipo y es evidente que, con ocasión de la segunda dirección de Plutón en conjunción a su Sol natal, Amanda vivió una experiencia que cambió radicalmente el curso de su vida. Pero también puede pasar completamente inadvertida, como probablemente sucedió en la primera fecha en que esta dirección se hizo exacta, cuando Amanda tenía ocho años. ¿Por qué en un caso sucede algo muy fuerte mientras que en otro no sucede nada? Sencillamente porque ninguna dirección actúa por sí sola, sino que lo hace dentro de un contexto astrológico muy amplio que varía en cada caso y en unas condiciones personales, psicológicas, históricas y ambientales que son también diferentes en cada ocasión. Está claro que no era muy probable que una niña de ocho años participara activamente en una orgía de sexo, drogas y violencia, porque aún no ha alcanzado su madurez sexual y todavía se encuentra bajo el control de sus padres con los que vive. Pero a los veinte años y lejos del entorno familiar eso era algo que podía suceder.

Las condiciones personales no eran, pues, las mismas ni tampoco estaban acompañadas en cada caso de los mismos tránsitos, progresiones y revoluciones. Por eso una misma dirección no puede manifestarse dos veces de la misma manera. Pero es que, además, no se trata realmente de la misma dirección. Como ya he demostrado en otro lugar (véase El engranaje microcósmico), las direcciones simbólicas de clave armónica o entera son solamente un artificio que reúne en una misma carta un conjunto de detalles sueltos procedentes cada uno de ellos de una carta armónica diferente. Lo que hace que este sistema funcione son los armónicos dinámicos que llevan detrás, es decir, las direcciones armónicas propiamente dichas que responden a la fórmula general:
Un ciclo armónico (simple o compuesto) = un ciclo astronómico (simple o compuesto) 
fórmula que en el caso de la dirección que nos ocupa toma la siguiente forma concreta:
Un ciclo armónico de Plutón = 12 años
El ciclo armónico de Plutón se determina dividiendo 360 por la posición radical de Plutón, expresada en grados eclípticos absolutos. Esa posición de Plutón así expresada la tenemos a la vista tanto en la figura 1 como en la 2, en la parte inferior del cuadro correspondiente al Factor dirigido, y es 217,170556. Por tanto, tenemos:
Ciclo armónico de Plutón = 360 / 217,170556 = 1,65768
1,65768 armónicos = 12 años
1,65768 / 12 =  0,13814 armónicos por año
Para cada dirección debemos levantar una carta armónica completa  a partir del resultado de la siguiente ecuación:
H = 0,13814 * edad + 1
donde H es el número de la carta armónica a calcular y la edad se usa con fracción decimal, tal como se muestra en las figuras 1 y 2.

Así pues, la carta armónica que corresponde a la primera dirección Plutón-Sol es la siguiente:
H = 0,13814 * 8,316759 + 1 = 2,148879
que se muestra en la figura 3.


 Figura 3. Armónico 2,148879 geocéntrico de Amanda Knox

Y la carta armónica que corresponde a la segunda dirección Plutón-Sol es la siguiente:
H = 0,13814 * 20,316759 + 1 = 3,80656
que se muestra en la figura 4.

Figura 4. Armónico 3,80656 geocéntrico de Amanda Knox

Podemos ver así que la carta armónica que está siendo activada con la primera dirección Plutón-Sol es muy diferente de la que está siendo activada con la segunda. La primera es una carta con muy poca tensión, sin cuadraturas ni oposiciones ni conjunciones potencialmente violentas. La segunda, por el contrario, contiene un poblado entramado de aspectos duros en el que participan más de la mitad de los planetas de la carta, incluido el propio Plutón, que se encuentra aquí en conjunción con Marte/Júpiter, oposición a Urano, cuadratura a Mercurio y sesquicuadratura a Neptuno. Además, los luminares ocupan casas difíciles, relacionadas con asuntos secretos y sombríos, con el sexo y con la muerte: la Luna en la casa 8 y el Sol en la casa 12. He aquí por qué la segunda dirección Plutón-Sol era mucho más peligrosa que la primera, con independencia de lo que posibilitaban los contextos personales y astrológicos complementarios.

Pero la luz que pueden aportar las direcciones armónicas propiamente dichas a las direcciones simbólicas que corren parejas con ellas no se termina aquí. Hay dos tipos de direcciones armónicas: las que asocian el nacimiento con el Armónico Cero y las que lo asocian con el Armónico Uno. En las primeras todos los planetas empiezan a moverse en el instante del nacimiento desde un punto común: el grado cero de Aries, pero cada uno a una velocidad diferente, dependiendo de la posición que ocupa en la carta natal. En las segundas cada planeta empieza a moverse en el instante del nacimiento desde la posición misma ocupada en la carta natal. En ambos sistemas, cada planeta avanza por armónico tantos grados como hay desde el punto vernal hasta su propia posición. 

Los armónicos de la edad en la forma en que han sido empleados en el artículo Amanda Knox y Raffaele Sollecito, la segunda condena son una variedad de direcciones armónicas del primer tipo. Las direcciones simbólicas de clave entera están ligadas, sin embargo, con direcciones armónicas del segundo tipo, como las mostradas aquí en las figuras 3 y 4. Un sistema paralelo de direcciones simbólicas ligadas con direcciones armónicas de origen cero no es totalmente inviable, pero tendría unas características completamente distintas que lo harían irreconocible como sistema de direcciones. Si hacemos partir del Cero de Aries a todos los planetas —y no sólo planetas, sino también cualquier punto de una carta susceptible de ser dirigido— y los movemos todos a la misma velocidad, como se hace en simbólicas, siempre avanzarán todos juntos aglomerados en un mismo punto que se desplaza por la carta a una velocidad constante. En caso de que esa velocidad venga dada por la clave 84, el resultado en la práctica no se diferenciará en nada del que se deriva de la aplicación del Punto de la Vida de Frankland, porque éste es un punto que, partiendo de cero de Aries en el nacimiento recorre el zodiaco en 84 años. Por tanto, podríamos decir que Frankland descubrió las direcciones simbólicas de clave armónica 84 y origen cero, sin percatarse de ello. Una vez que nos damos cuenta de esto, podemos extender el procedimiento a todas las demás claves. Así, por ejemplo, en la clave 12, que estamos usando aquí, un punto que partiendo de cero de Aries complete una vuelta al zodiaco cada doce años, recorrerá el signo de Aries en el primer año de la vida, el de Tauro en el segundo, y así sucesivamente, a razón de 30 grados por año. Para saber dónde estaba este punto en el momento en que se cumplía cualquiera de las dos direcciones Plutón-Sol comentadas más arriba debemos multiplicar por 30 la edad de cualquiera de ellas (la posición será la misma en ambos casos) y así obtendremos el número de grados que ha avanzado ese punto a esa edad. Tomando, por ejemplo, la primera tenemos: 
8,316759 * 30 = 249,5027778
que en notación zodiacal equivale a 9º 30' de Sagitario. La cúspide de la casa 7 de Amanda queda a 8º 54' de Sagitario con la hora suministrada por AstroDataBank (Rodden Rating AA, máxima fiabilidad). Aunque exista un certificado de nacimiento que avale esta hora, esto no garantiza que no pueda haber algún tiempo de diferencia con la hora real. En cualquier caso, dando por buena esa hora, el punto en cuestión habría coincidido con el Descendente o cúspide de la casa 7 aproximadamente una semana antes de la fecha del asesinato. La casa 7 no se relaciona con la muerte, sino con la pareja, pero téngase en cuenta que Amanda había conocido a Raffaele Sollecito sólo dos semanas antes del asesinato en el que ambos se vieron implicados, por lo que su relación de pareja databa sólo de unos pocos días atrás.

El dato a retener aquí es que siempre que sobre la carta de Amanda se produzca la dirección Plutón-Sol por cualquier clave se activará también inmediatamente antes y casi al mismo tiempo la cúspide de la casa 7, lo que hace muy probable que el poder transformador, destructor y convulsionador de Plutón se manifieste en el contexto de una relación de pareja o cualquier otro asunto propio de la séptima casa. Esto se debe a que en la carta natal de Amanda la distancia entre Plutón y el Sol es aproximadamente la misma que hay entre el grado cero de Aries y la cúspide de la casa 7. Esto implica que si hacemos comenzar el zodiaco en el grado eclíptico ocupado por Plutón, el Sol quedará a 9º 30' de Sagitario, a menos de un grado de la cúspide de la casa 7 (figura 5).


Figura 5. Carta natal de Amanda Knox con zodiaco anclado en Plutón

Plutón se conecta así de modo indirecto y ocasional con los asuntos de la casa 7. Pero en la carta de Amanda hay también otra conexión entre Plutón y la casa 7 mucho más directa y poderosa, pero muy difícil de ver en una carta del formato usado por la inmensa mayoría de los astrólogos occidentales actuales. Pongamos otra vez el zodiaco tropical en su sitio para ver la carta natal de Amanda en ese formato habitual (figura 6)


Figura 6. Carta natal de Amanda Knox geocéntrica tropical

Aparentemente Plutón está a 7º 10' de Escorpio, en la casa 6, y no se vincula con la casa 7 ni por presencia ni por regencia ni por conjunción a su cúspide desde la casa precedente. Sólo hay un semisextil (orbe 1º 44') con la cúspide de la 7, pero este es un aspecto menor y no demasiado exacto. Ahora bien, debido a la fuerte inclinación de su órbita respecto del plano de la eclíptica, Plutón casi nunca está realmente donde parece. Lo que está a 7º 10' de Escorpio no es el cuerpo físico de Plutón, sino su proyección a través de un círculo máximo perpendicular al plano de la eclíptica que pasa por los polos eclípticos y por el cuerpo del planeta y que corta la eclíptica en 7º 10' de Escorpio por el lado más cercano al cuerpo del planeta y en 7º 10' de Tauro por la distancia más larga. Pero la latitud de Plutón es 16º 28' N y esto es lo que hace posible que, a pesar de que todo el signo de Escorpio está bajo el horizonte, interceptado en la casa 6, el cuerpo físico de Plutón se encuentre en realidad ligeramente por encima del horizonte y, por tanto, en la casa 7 de una carta mundana de cielo local (véase figura 7).


Figura 7. El cielo natal de Amanda tal como se veía desde Seattle.
La línea horizontal que divide el gráfico en dos partes iguales representa el horizonte.
La línea sinusoidal graduada y dividida en segmentos de cuatro colores es la eclíptica.

Para ver con toda claridad cuál es la posición real del cuerpo físico de un planeta en una casa en lugar de sus proyecciones en la eclíptica debemos usar una carta domal, cosa que podemos hacer con los programas Kepler y Armon de Miguel García (figura 8).



Figura 8. Carta domal natal de Amanda Knox

Gracias a este recurso podemos comprobar que Plutón se halla realmente 0º 45' encima de la cúspide de la casa 7. Por tanto, ocupa un lugar muy destacado en esta carta, como planeta angular. De hecho, ningún otro planeta está tan cerca de un ángulo como Plutón. Además, Plutón se destaca también por otra cosa: por ser el planeta con menor declinación de toda la carta, es decir, el planeta más próximo al plano del Ecuador (figura 9)


Figura 9. Carta natal de Amanda Knox. Ascensión recta y declinación de los planetas

Plutón tiene, pues, en esta carta un peso mucho mayor del que parecía a primera vista y esto es, probablemente, lo que hace a Amanda tan sensible a las direcciones y tránsitos de este planeta. Ya he señalado que la dirección simbólica de clave armónica 12 Plutón conjunción Sol y el tránsito heliocéntrico Tierra oposición Plutón eran ambos exactos en día y hora en el momento del asesinato. A eso se añade la conjunción heliocéntrica de Plutón con la Tierra (orbe 0º 48') por armónicos de la edad de origen 1 (figura 10).


Figura 10. Armónico de la edad + 1 heliocéntrico de Amanda Knox
para el 1 de noviembre de 2007, hacia las 22 GMT

La concurrencia de todos estos factores actuando a la vez es, probablemente, lo que hace posible que los acontecimientos alcancen una magnitud muy raramente observada con cada una de estas direcciones y tránsitos actuando por separado.

© 2014, Julián García Vara