martes, 29 de julio de 2014

La revolución de la astrología con cartas heliocéntricas

Traducción de los dos primeros capítulos de Revolutionizing Astrology With Heliocentric, de T. Patrick Davis-PMAFA, Windermere, Florida, 1980.



CAPÍTULO I

Descubrimiento

     Hacia finales de Agosto de 1979, los meteorólogos comenzaron a mencionar un huracán que tenía su origen en el Océano Atlántico. Parecía dirigirse hacia el centro de Florida. Según pasaban los días, la preocupación aumentaba. Los residentes de Florida eran advertidos en cada informativo de la velocidad del huracán y su última latitud y longitud.

     Siendo nueva residente de Florida y no habiendo experimentado nunca un huracán, yo escuchaba atentamente cada noticia y los consejos sobre cómo prepararse para este suceso de dimensiones cósmicas.

     Como astróloga, tenía curiosidad por ver si las configuraciones planetarias podrían predecir algo que yo pudiera reconocer. Una computadora recién adquirida Digicomp DR-70 proporcionaba las habituales posiciones planetarias geocéntricas (centradas en la Tierra). Mientras estudiaba la carta creada, recordé que los que se ocupan de la relación entre la energía solar y las perturbaciones de radio usaban las posiciones planetarias heliocéntricas (centradas en el Sol).

     Mi nueva computadora tenía un botón marcado como “helio”. Nunca lo había pulsado. Entonces lo hice. Este iba a ser un momento importante en mi vida –pero no lo comprendí en ese momento.
 
     La carta heliocéntrica fue dibujada y los dos sistemas comparados. Ambos tenían configuraciones altamente peligrosas pero pensé que el patrón heliocéntrico parecía peor que el geocéntrico. Marte estaba aspectando tanto a Venus como a Saturno; Mercurio estaba formando una cuadratura con Plutón. Con todo esto, me parecía que iba a ser un huracán asesino. Por desgracia, estaba en lo cierto. Dañó la costa este de Florida y finalmente se perdió de vista y decayó su fuerza destructiva. Era la primera semana de septiembre. El fin de semana del Día del Trabajo resultó ser un laborioso periodo en el que se tomaron medidas de precaución, se hicieron preparativos, y a continuación hubo que cambiarlo todo de nuevo.

     El huracán fue memorable y ese botón “helio” en mi computadora estaba situado justo enfrente de mi. Resultó ser muy fácil de usar. Mi curiosidad me llevó a introducir mis datos natales en la computadora para ver qué patrones planetarios heliocéntricos podían distinguirse. Automáticamente, sin pensarlo, dibujé las posiciones planetarias en mi habitual círculo de casas de mi carta natal. Virgo en la casa primera.

     Con esta primera experiencia, quedé inmediatamente intrigada con la precisión con que los planetas heliocéntricos y la configuración que formaban describían ciertos rasgos de carácter y actitudes que yo tengo – especialmente algunos que he intentado en vano superar.

     Usando las interpretaciones comúnmente aceptadas para las posiciones planetarias y sus configuraciones, esta carta heliocéntrica contenía respuestas que mi horóscopo geocéntrico simplemente no proporcionaba. ¡Fascinante!

     El siguiente y bastante natural paso era mirar los planetas heliocéntricos del momento en que nació mi marido. Más sorpresas y revelaciones – incluso más que en mi propia carta. También podía comparar nuestras cartas. El cambio en los planetas del sistema geocéntrico al heliocéntrico mostraba una serie de aspectos exactos entre nuestras cartas previamente ocultos y que eran de la mayor importancia. Por ejemplo: una conjunción Júpiter-Luna quedaba a pocos minutos de un grado de exactitud, mientras que en las cartas geocéntricas esos planetas estaban separados en torno a 10º.

     Un análisis de las dos cartas, con una comparación basada sobre experiencias que abarcan más de tres décadas de matrimonio, mostró de manera muy precisa detalles astrológicos tales que una investigación más minuciosa parecía estar perfectamente en orden.


Aceptación

     Estaría lejos de la verdad suponer una inmediata y entusiasta aceptación de los planetas heliocéntricos en el horóscopo. Detesto las complicaciones y los planetas heliocéntricos eran una complicación. Mi objetivo es siempre simplificar.

     El comienzo de mi investigación fue un concentrado esfuerzo por ver si podía hallarse por algún camino la misma información en la carta geocéntrica. Un receloso, cauteloso, incluso resentido interrogatorio acompañó cada paso dado hasta que la evidencia de la importancia excepcional de las posiciones heliocéntricas llegó a ser abrumadora.

     Finalmente lo admití. Ni siquiera fui consciente de que había capitulado hasta que un amigo me pidió que diera una interpretación de un horóscopo. Me negué incluso a considerarlo hasta haber incluido los planetas heliocéntricos. La carta ya no parece completa sin esta información adicional que solamente las posiciones planetarias heliocéntricas pueden proporcionar.

     Entre estos dos periodos de tiempo – el descubrimiento y la aceptación – probé miles de diferentes tipos de cartas de muchas maneras. Con cada nueva experiencia, el sentimiento de temor o recelo de que el horóscopo se saturara se desvanecía un poco más.

     Las posiciones planetarias heliocéntricas sencillamente no pueden ser consideradas “desordenadas”. Aquí no hay nada hipotético ni cuestionable. Son aceptables desde un punto de vista científico y utilizadas por aquellos que investigan sobre factores cósmicos perturbadores o armónicos.

     Aunque los astrólogos están buscando información sobre patrones cósmicos tensos o armónicos, para aprender cómo se reflejan en la vida de una persona, han concentrado sus esfuerzos a través del sistema geocéntrico. Por esta vía han obtenido bastante información considerablemente precisa, pero también importantes huecos en la comprensión que han tratado de justificar mediante excusas bastante razonables, como planetas todavía no descubiertos, datos inexactos, falta de experiencia en el astrólogo, escasez de estudios, dificultades para proveerse de suficientes datos para proyectos de investigación, y así sucesivamente. La lista es larga para explicar la presencia de tantos “errores” en medio de tantos “aciertos”.

     Con todo, estoy personalmente desconcertada por la falta de investigación de las posiciones planetarias heliocéntricas. Este desconcierto me llevó a revisar cuidadosamente mis observaciones hasta asegurarme de que realmente había encontrado una verdadera mina de oro de información.

     Fui especialmente cuidadosa en el estudio de aquellas cartas en las cuales las posiciones geocéntricas de los planetas parecían estar respondiendo a las heliocéntricas. Concentré mi trabajo en el estudio de los planetas heliocéntricos que aspectaban al Sol – lo que en teoría está en contra de todas las normas. La misma situación se aplicaba a la Luna: un satélite de la Tierra.

     Soy plenamente consciente de que me he saltado muchas supuestas “reglas” en mi modo de abordar el uso de las posiciones planetarias heliocéntricas. Pero deberíamos recordar que estas “reglas” son sólo teorías que parecen razonables. Es bastante obvio que la naturaleza no siempre funciona del modo que consideramos más razonable. Hasta no hace mucho tiempo, todo el mundo asumía que la Tierra era plana; eso parecía lo más razonable. El investigador que empezó a decir a sus colegas médicos que unos diminutos bichitos que él llamó “gérmenes” eran la causa de muchas enfermedades provocó una risa histérica. En teoría el abejorro no puede volar, pero él no lo sabe y sigue volando.

     Me parece que tanto las posiciones planetarias heliocéntricas como las geocéntricas provocan una respuesta en una forma que, en teoría, no parece muy razonable. Yo no puedo explicar por qué esto es así. Todo lo que puedo decir es “mira lo que he encontrado”.

     Lo más importante para mí en este momento es compartir mi descubrimiento con otros astrólogos, porque creo que he encontrado una rica fuente de información precisa que no siempre puede hallarse en las cartas geocéntricas. De hecho, considero que este es el más excitante descubrimiento que he experimentado desde que aprendí lo mucho que la astrología tiene que ofrecer.

     Recomiendo a los astrólogos que añadan las posiciones planetarias heliocéntricas al horóscopo porque creo que esto revolucionará cada fase de la astrología y toda la práctica astrológica de un modo positivo y productivo. Aumentará nuestro número de “aciertos” y reducirá nuestro número de “errores”.


Experimentación

     Los primeros experimentos se llevaron a cabo en lo que podríamos describir como un abordaje “a mano armada”. Fueron completamente desorganizados. Se seleccionaron cartas al azar de mis archivos, que están divididos en varias categorías. Construía y analizaba una carta heliocéntrica para los datos de nacimiento de cada persona. Entonces la cuestión era: ¿esta nueva información añade algo a la carta o a la comprensión de la persona que no aparece en el patrón geocéntrico usual?

     En cierto número de casos en los que la experiencia de vida era bastante dramática, encontré patrones planetarios heliocéntricos que repetían los que se hallaban en la carta geocéntrica. La información era la misma o tenía connotaciones similares.

     En otras cartas no encontré patrones repetidos, sino información completamente nueva. Una valoración crítica de la nueva información me llevó a la conclusión de que efectivamente agregaba nuevos hechos vitales. Elementos de la naturaleza de la persona o experiencias para las que no podía encontrar explicación fácil o lógica en la carta geocéntrica, estaban claramente presentes a través de los planetas heliocéntricos.

     Aunque después de este procedimiento. surgieron muchas dudas respecto a la inserción de los planetas en el armazón habitual de las casas, porque las casas están esencialmente centradas en la Tierra. Pero la eficacia de las posiciones planetarias heliocéntricas en las casas fue tan rápidamente evidente que no cabía considerar otra forma de actuar. ¡Funcionaban! Los planetas en las casas ratificaban su propia validez.

     Sin embargo, decidí que sería prudente poner a prueba su potencia para producir una respuesta. Progresé el Mediocielo y el Ascendente de la carta para el tiempo en que se formaría un aspecto a un planeta heliocéntrico. ¿Coincidía este periodo de tiempo con una experiencia acorde a la influencia del planeta en el signo y en la casa? ¡Sí!

     Una vez descubierta esta clase de respuesta, el siguiente paso era probar la receptividad de los planetas a las progresiones secundarias. Activé en mi computadora la opción de progresiones secundarias para la fecha de un acontecimiento. Las posiciones progresadas se mostraron en pantalla y las dibujé alrededor de la carta natal. Este era el mismo procedimiento que usaba con el sistema geocéntrico. Para este experimento utilicé mi propia carta.

     Un acontecimiento fue seleccionado al azar. La posición heliocéntrica progresada de Mercurio era 10º de Leo – ¡en oposición a mi Sol en la carta geocéntrica! Venus heliocéntrico progresado hacía cuadratura a Mercurio en mi carta geocéntrica (algo que anoté inmediatamente), pero ambas posiciones estaban a la vez ligadas a un patrón dinámico en mi carta heliocéntrica. Más complicaciones.

     En teoría, el Sol no se debería incluir en una carta heliocéntrica, porque el Sol está en el centro. Sin embargo, la Tierra estaría en el punto opuesto al ocupado por el Sol en la carta geocéntrica. En otras palabras, cuando mi Mercurio heliocéntrico estaba a 10º de Leo hacía conjunción con la posición de la Tierra en mi nacimiento. Mercurio en conjunción con la Tierra, o, lo que es lo mismo, en oposición al lugar geocéntrico del Sol, constituye una configuración que no se menciona en los libros de interpretación. Ni tampoco Venus en cuadratura con Mercurio, el Sol o la Tierra.

     Considerando el modelo de enfoque general y la forma habitual de interpretación asociada con los planetas, esto reflejaba tan fielmente las circunstancias que yo estaba asombrada. El acontecimiento elegido para esta prueba era nuestra entrada en negocios por cuenta propia más bien que trabajando para otros. La situación global no podía estar más apropiadamente representada, al menos en mi estimación.

     ¿Se trataba de una coincidencia? ¿funcionarían los planetas progresados heliocéntricos con consistencia? Era el momento de hacer la prueba.

     Disponiendo de amplios registros y fechas de mi propia vida, parecía aconsejable hacer la primera prueba usando mi carta. Se calculó toda una serie de cartas sobre acontecimientos desde mis primeros años hasta el presente. Se usaron planetas heliocéntricos progresados y en tránsito. Otra serie de cartas en el sistema geocéntrico estaba ya disponible para la comparación.

     ¿Cuál de las dos cartas sería más exacta representando las circunstancias del momento? ¿Podría descartarse alguno de los dos sistemas? ¿Serían ambos necesarios? ¿Podría mostrarse superior el sistema heliocéntrico o mantendría el sistema geocéntrico su posición dominante? Daba vueltas en mi cabeza a cuestiones como éstas.

     En las series de cartas sobre mi propia vida, experimenté una dificultad en resolver rápidamente la mayoría de las cuestiones que quería responder. En un suceso, la carta geocéntrica era claramente superior pero en el siguiente la heliocéntrica ganaba la partida. Todo el grupo de cartas se comportó del mismo modo.

     ¿Se daría la misma situación en las cartas de otras personas? Las pruebas se llevaron a cabo sobre una amplio surtido de personas con variadas experiencias a lo largo de su vida. Utilicé incluso cartas tan notables como la del famoso artista-inventor Leonardo da Vinci del siglo XV, para confirmar que la respuesta que yo había encontrado no se limitaba al presente por alguna extraña razón.

     Los mismos resultados se encontraron en general. Ocasionalmente encontraba una carta en la que una persona parecía responder más consistentemente a uno o al otro sistema, pero esto era poco corriente. Siempre he encontrado lo que parece ser algún tipo de respuesta a ambos sistemas, pero el grado de respuesta era a menudo difícil de establecer debido a la interrelación de patrones planetarios que suele hallarse.

     Me viene a la memoria una carta especial de una mujer excepcionalmente realizada en una serie de facetas totalmente diferentes. Ella parecía responder con mucha más fuerza a los planetas geocéntricos que a los heliocéntricos en los momentos de lograr sus mayores éxitos. La principal diferencia en su carta respecto de la mayoría de las otras que probé eran sus planetas estacionarios. Ella tenía Acuario en el ascendente y su regente Urano estaba estacionario en la carta natal. También tenía Venus estacionario. En el momento en que acaparó titulares internacionales por un destacado logro, su Venus progresado estaba estacionario y Venus en tránsito estaba en su estación.

     La condición de planeta estacionario sólo es de aplicación dentro del sistema geocéntrico. Su potencia dinámica ha sido indicada en dos de mis anteriores trabajos: “Manual condensado del astrólogo” y “Agresiones sexuales: Pre-identificación de las personas vulnerables” en los cuales han sido extensamente tratados. Parece ser que mantienen su potencia independientemente del sistema utilizado.


La unión de las dos cartas

     Como no disponía de la opción de imprimir mecánicamente los gráficos, el tiempo consumido y la ardua tarea de dibujar dos cartas separadas para cada acontecimiento me llevó finalmente a buscar una forma más eficiente de probar los dos sistemas. No dudaba que los dos tipos de cartas y sistemas debían mantenerse separados. Nunca se me ocurrió la idea de una interacción. La necesidad de un modo más eficiente de comparar ambos sistemas fue el factor decisivo que me condujo al siguiente descubrimiento.

     Empecé a dibujar los planetas de ambos sistemas en el mismo círculo de casas. Para mantenerlos claramente separados, usé tinta negra para los planetas geocéntricos y tinta verde para los heliocéntricos. Progresaba entonces la carta en ambos sistemas para el momento de un acontecimiento, incluyendo la progresión del Mediocielo y el Ascendente. Por último completaba el cuadro con los tránsitos en los dos sistemas. El casi duplicado grupo de planetas en el círculo de las casas requería acostumbrarse. ¡La pulcritud es importante bajo tales circunstancias!

     La combinación de ambos sistemas parecía reflejar una evidente interacción. Mentalmente yo rechazaba esto y lo tomé como un suceso casual – una coincidencia. El concepto de una interacción desafiaba mi sentido de la lógica. Eran dos sistemas completamente distintos. Era como mezclar manzanas con naranjas.

     Esto sigue siendo todavía una cuestión incómoda en mi mente, difícil de comprender o aceptar, pero mis reticencias fueron repetidamente domeñadas por la precisión de los aspectos y lo sorprendentemente apropiado de las configuraciones para cada suceso o circunstancias.

     Mi reconsideración de la posibilidad de una interacción llegó a través de una experiencia personal. Estábamos construyendo una casa bajo unas condiciones de prosperidad en las cuales la demanda de trabajadores del ramo de la construcción excedía a la oferta. La fecha de finalización prometida por el contratista de la obra había pasado hacía meses. Los retrasos eran onerosos e incrementaban la cantidad presupuestada. Mis aspectos generales a largo plazo eran excelentes pero poco útiles para determinar una fecha precisa en la que podríamos ocupar nuestra nueva casa.

     Júpiter rige el signo de Sagitario, que se halla en la cúspide de mi casa IV – la zona de la carta asociada con el hogar. Advertí que mi Mercurio heliocéntrico progresado estaba muy cerca de formar un trígono a mi Júpiter natal, pero como se trataba de Júpiter geocéntrico enseguida lo desestimé. Debería pasar mucho tiempo antes de que Mercurio aspectara a Júpiter en el sistema heliocéntrico – y esto era preocupante.

     La actividad en la casa se reanudó y de repente requirió mi atención constante. La investigación astrológica fue abandonada para cuidar los detalles de acabado de la nueva casa, la venta de la otra casa y la mudanza. Yo estaba demasiado ocupada como para mirar las efemérides.

     Sólo una vez que me hube instalado tuve tiempo de mirar las posiciones planetarias. Sí, el rápido movimiento heliocéntrico de Mercurio había progresado hasta el trígono – exacto al minuto – a mi Júpiter geocéntrico el mismo día que dormí en mi nueva casa por primera vez. Con esta experiencia, sentí que era necesario empezar a investigar la posibilidad de que ahí hubiera una interacción. En mi propia carta, era el único aspecto de cualquier clase tan claro y preciso - ¡un planeta heliocéntrico a un planeta geocéntrico!

     Únicamente mediante repetidas y frecuentes observaciones de aspectos muy exactos podría establecerse una interacción. No podría imaginar otra manera de comprobar esta insólita y desconcertante situación. Después de tantas aparentes interacciones como he visto, todo lo que puedo decir es que si no existen entonces hay un asombroso número de coincidencias.

     La unificación de las dos cartas en una trajo todavía más información revolucionaria que era totalmente nueva para la astrología. Yo estaba estudiando la carta de alguien bien conocido por mí y me di cuenta de que una de sus dos posiciones de Mercurio quedaba exactamente en cuadratura con la otra. ¿Tendría esto algún significado o no? Empecé a estudiar cartas con este patrón. Tras reunir una muestra de buen tamaño, la cuestión planteada fue, “¿Qué es lo que estas personas tienen en común?” La respuesta era fácil de obtener porque era una parte notable de su naturaleza. Estaban constantemente ocupadas, eran personas muy habladoras y viajeras. Apenas podían permanecer tranquilamente sentadas. Sus mentes y lenguas se movían rápidamente todo el tiempo. Eran excelentes comunicadores – ¡una actividad de Mercurio!

     Este descubrimiento abrió todo un nuevo campo de investigación y experimentación. Fue especialmente en esta área donde encontré respuestas a cuestiones que me habían desconcertado durante años; siempre habían quedado sin resolver. Pero no por más tiempo. Era un descubrimiento gratificante. Si bien no pretendo haber sondeado las profundidades del significado de aspectos tales como Mercurio opuesto a Mercurio o cuadrado al Sol o en trígono a Venus, confío en lo que he escrito porque está basado en cartas de personas reales bien conocidas por mí o bien por todo el mundo y con amplia información biográfica disponible. Por fin el estudió quedó completado, mis ficheros de cartas estaban tan manoseados que parecía como si el huracán del Día del Trabajo hubiera golpeado aquí en el centro de Florida en lugar de castigar solamente la costa este.

     Otro descubrimiento muy satisfactorio fue brevemente mencionado antes: el hallazgo de repetidos patrones y configuraciones con connotaciones similares en cada sistema. Esto, además, suministró información que yo había buscado durante años – como averiguar la magnitud de un episodio particular en la vida o las circunstancias. Cuando los dos sistemas contenían la misma información, la respuesta resultante era enormemente amplificada en una clara estructura de poder.

     Habiendo hallado una poderosa estructura financiera respondía la cuestión de por qué dos personas de escasos recursos pero con una esencialmente buena segunda casa con potencial de ingresos, podían tener tan diferentes resultados en la cantidad de dinero conseguido. Uno alcanzó una vida cómoda; el otro llegó a millonario.

     Ante una poderosa estructura planetaria de potencial violento respondía a la cuestión de por qué una persona solamente tiene un carácter desagradable, mientras que otra persona con una configuración similar en la carta geocéntrica saldrá y matará - ¡una cuestión de vital importancia quedaba respondida! Las estructuras poderosas se definían más claramente sólo cuando las dos cartas estaban unidas.

     La interpretación general completa de la carta, teniendo en cuenta los talentos, intereses, obstáculos, la salud y todo lo demás alcanzó una gran claridad y plenitud con los dos sistemas unidos en un solo gráfico. En la mayoría de los casos, la nueva información puede ser verificada inmediatamente. Hasta ahora no he tenido ninguna experiencia en la que el añadido de información haya resultado ser inútil.

     En ningún momento he visto razón alguna para creer que las interpretaciones habituales o las influencias asociadas con un planeta en un signo o casa necesiten ser revisadas para acomodarse a los distintos sistemas. Lo mismo cabe decir en cuanto a los aspectos entre los planetas. Esto significa que es muy poco lo que el astrólogo practicante debe aprender en cuanto al método de interpretación o lectura de una carta. Solamente unos pocos nuevos cálculos deben hacerse para insertar los planetas heliocéntricos en la carta.


Rectificación

     Todo astrólogo se encuentra antes o después ante el reto de tener que rectificar una carta. Esta comprometida operación de tratar de encontrar un momento específico de nacimiento, a través de respuestas apropiadas para cada acontecimiento con el  cual la hora de nacimiento es puesta a prueba, ha quebrado los espíritus de muchos astrólogos durante mucho tiempo. Esto también ha provocado serios cambios en los registros de horas de nacimiento para acomodarlos a los conceptos de los astrólogos y las experiencias de influencia planetaria.

     La validez de muchos de estos cambios en la hora de nacimiento debe ser cuestionada. Aquellas personas que nunca han quedado satisfechas con la precisión de sus cartas, o que han experimentado con muchas cartas buscando una hora de nacimiento que funcione consistentemente, probablemente encontrarán que insertando los planetas heliocéntricos en la carta resolverán muchos o todos los problemas presentados. Yo diría que una revisión de la hora de nacimiento registrada proporcionaría a esas personas el horóscopo preciso que estaban buscando.


La inclusión del Sol, la Luna y los nodos lunares

     Mi honestidad me obliga a admitir que el Sol, la Luna y los nodos lunares fueron incluidos automáticamente en mi investigación inicial de los planetas heliocéntricos simplemente por inercia – nada más. Sólo tenía en mente jugar con mi computadora y la simple curiosidad. No se incluyeron por un golpe de genio ni como resultado de una revelación divina. Fue tonta suerte.

     Más tarde, como iba estando cada vez más intrigada con lo que encontraba, tuve que hacer frente al hecho de que estos factores deberían omitirse en una carta heliocéntrica. Yo estaba vulnerando todas las “reglas” de procedimiento en esta materia. Por entonces, sin embargo, ya había hecho demasiadas observaciones de lo que parecía ser una respuesta rotunda.
     
     Siguió mucha inquietud y sudor. Mi Capricornio quería respetar las reglas estrictamente. Mi Acuario quería buscar la verdad no importa dónde o cómo pudiera hallarse. Mi Sagitario me urgía a jugármela y esperar lo mejor. Mi Virgo me prevenía contra la aceptación de algo que no funcionara con precisión en todos sus detalles.

     Daremos una breve explicación para quienes no están familiarizados con los problemas presentados. Si usamos el Sol como centro, no es posible situarlo en una carta a 20º de Sagitario, por ejemplo. Pero la posición de la Tierra se calcula desde la posición del Sol y así si para nosotros el Sol se muestra a 20º de Sagitario, entonces la Tierra debe estar en el punto opuesto de 20º de Géminis. Se usa la Tierra en lugar del Sol y se sitúa en el punto opuesto al que el Sol ocuparía en un sistema centrado en la Tierra.

     Aunque podría haber eliminado el Sol substituyéndolo por la Tierra, para los propósitos de mi estudio, no parece que haya mucha diferencia según cuál de los dos lados esté ocupado. Opté por dejar el Sol en su lugar habitual. El símbolo para la Tierra, una cruz con un círculo alrededor, ha sido desplazado en la mente de los astrólogos por el símbolo que denota la Parte de la Fortuna. Resultaría confuso si en la mente se hiciera esta transición.

     La Luna es un satélite de la Tierra y no se mueve en torno al Sol como un planeta sino alrededor de la Tierra, así como los otros planetas giran en torno al Sol. Si la Luna de la Tierra hubiera de ser situada en una carta heliocéntrica debería situarse en una posición inmediatamente adyacente a la de la Tierra.

     Los nodos lunares son puntos matemáticos que muestran la relación entre el Sol, la Luna y la Tierra en un momento dado. Se utilizan para calcular los eclipses solares y lunares y están totalmente referidos a la Tierra como punto central.

     La asignación de signos a las cúspides de las casas de un horóscopo está igualmente basada por completo en la posición central de la Tierra – no en la del Sol. Los signos cambian constantemente como resultado de la rotación de la Tierra.

     Definitivamente, yo estaba quebrantando un gran número de reglas en la forma en que estaba actuando. Pero nadie estaba mirando por encima de mi hombro para criticar y seguí haciéndolo. Yo había advertido la adecuación de las posiciones heliocéntricas de los planetas en las casas del horóscopo. Necesitaría algunos argumentos muy convincentes para sacarlos de este escenario.

     Más tarde, como observé respuestas muy claras a la posición del Sol y la Luna y advertí la continua actividad de los Nodos en los cambios críticos de la vida, me sentí desconcertada y reflexioné ampliamente sobre las implicaciones de todo esto. Tanto si estaba rompiendo las reglas como si no, la precisión de lo que estaba observando era tan notable que no sabía que otra cosa podía hacer salvo continuar con la investigación. La explicación podría ser hallada más adelante. De momento la evidente interacción entre ambos sistemas estaba observada. Esto era especialmente desconcertante para mí – y todavía lo es. Sin embargo, si se produce una interacción, esto ofrece una validación de mi procedimiento.

     En las dos últimas décadas, la necesidad de datos por parte de la agencia espacial ha producido información aplicable a la astrología. Hemos aprendido que los planetas que circundan el Sol aplican presión sobre él a través de campos gravitacionales. Estos campos varían en intensidad y foco como resultado de los patrones planetarios formados. El Sol responde a esta presión con perturbaciones de marea; las enormes llamaradas del Sol son una dramática respuesta a esta presión.

     Esta actividad del Sol cambia nuestro campo magnético muy rápidamente. En otras palabras, podemos registrar el cambio casi al instante en la Tierra. El sistema heliocéntrico se utiliza para calcular estas presiones que los planetas están ejerciendo sobre el Sol.

     Siglos de observaciones empíricas por parte de los astrólogos nos han convencido a todos de que hay una clara respuesta a los patrones planetarios formados en relación a la Tierra tomada como el centro. No es irrazonable asumir la posibilidad, al menos por ahora, de que las influencias planetarias nos lleguen de dos maneras: a través del sistema centrado en la Tierra, así como a través del sistema centrado en el Sol, bien directamente o bien como un acción reflexiva o reactiva del Sol. Ambos están registrados dentro de nuestros cuerpos con la consiguiente mezcla o interacción. Al fin y al cabo, no parece tan descabellado que el sistema heliocéntrico deba encontrar su enfoque a través de las casas de orientación terrestre.


Comprobación de la combinación de sistemas

     Tenía un gran deseo de encontrar una forma de comprobar mis aparentes descubrimientos. Necesitaba una prueba para convencerme de que no había huido de la realidad. Contacté a dos personas con formación estadística y les pedí sugerencias sobre cómo actuar.

     Sus respuestas fueron cuidadosamente consideradas y pasé mucho tiempo intentando diseñar una forma de seguir sus sugerencias sobre la realización de una prueba “científicamente aceptable” de mis hallazgos.

     Cada posible procedimiento analizado resultó conllevar tantas dificultades que antes de comenzar pude ver que debería trabajar muy intensamente para al final no alcanzar nada concluyente o útil. En efecto, no habría demostrado nada. Sólo tendría una amalgama de números sin sentido.

     Por ejemplo: Venus heliocéntrico progresado hacia la conjunción con el Sol parecía conllevar una promesa de resolución de varias cuestiones al mismo tiempo. Teóricamente, el Sol no debería aparecer en una carta heliocéntrica y no debería haber una experiencia claramente relacionada con los asuntos asociados con Venus o el Sol cuando formaban una unión. Una prueba semejante también podría tener un efecto de validación de la eficacia de las progresiones basadas sobre la clave de día-por-año – si es que esto funciona.

      Reuní cartas de aquellas personas que habían experimentado esta conjunción de Venus heliocéntrico al Sol. Anoté cuidadosamente el periodo de tiempo durante el cual se producía la conjunción y las experiencias vitales de ese momento. Fue en este punto que empecé a ver las complicaciones para resolver la cuestión en un nivel científicamente aceptable, al menos según el paradigma actual.

     El primer problema que se presentó fue que no tenía un grupo de cartas en las que el Sol estuviera en el mismo signo, en la misma casa, o rigiera la misma casa a través de la posición de Leo en el horóscopo. El signo ocupado y las casas afectadas se activaban dinámicamente y coloreaban fuertemente el resultado.

     El segundo problema era que Venus regía una variedad de cosas en el grupo de cartas y añadía esos factores a los resultados finales.

     El tercer problema surgió en relación con el sexo y la edad del individuo. Los niños y las mujeres respondían a esta conjunción de diferente forma que los adultos o los hombres.

     El cuarto problema era que la variedad de aspectos que hacía el Sol en la carta natal tenía una poderosa influencia sobre los resultados finales.

     El quinto problema era que, con demasiada frecuencia, otros aspectos estaban simultáneamente activos y algunos tenían connotaciones similares o incidían sobre la conjunción Venus-Sol. ¿Cómo podía establecerse la separación de influencias? 

     El sexto problema era que este aspecto señalaba un tiempo en el que la persona se sentía feliz y optimista, pero si el Sol estaba poderosamente afligido esta felicidad era pasajera y seguida rápidamente por la disolución en un estado de devastación. Cuando estas personas eran interrogadas sobre el periodo de tiempo involucrado, sus respuestas reflejaban esta combinación de experiencias.

     Nadie discutirá la existencia de un estado de felicidad y satisfacción, pero esta es una condición totalmente subjetiva que tiene lugar dentro de una escala móvil que va desde un mínimo hasta el éxtasis de felicidad. En sólo un día, se puede experimentar toda la gama de esta condición. El problema es que estar feliz y contento no se presta fácilmente a ser convertido en un número que pueda ser procesado por un ordenador.

     El séptimo problema se refiere a los estadísticos que decidirían si una prueba era o no “científicamente aceptable”. Ellos siempre parecen estar mucho mejor informados acerca de las estadísticas que sobre astrología. Hay muchos que encontrarían algo que criticar o algún fallo con una muestra de inmensas proporciones simplemente como un ejercicio de sus aspectos Mercurio-Marte sin Venus. Ellos convenientemente pasan por alto el hecho de que los principios básicos de la astrología, que han resistido la prueba del tiempo – como la asociación de Marte con la agresividad – fueron desarrollados por hombres con solamente un puñado de cartas para estudiar – ¡por supuesto, no una muestra de 71535 cartas! E incluso con este número de cartas en una muestra, ¡estos estadísticos mantendrían la opinión de que nada había sido realmente probado!

     En el proceso de estudio de mis cartas con conjunciones de Venus al Sol, mientras honestamente me esforzaba en hallar una forma de probar esto, llegué a estar realmente satisfecha acerca de que ahí había ciertamente una respuesta claramente asociada al tiempo en que el aspecto era eficaz en la carta. Algunas de estas cartas se presentan en este libro para mostrar la variedad de experiencias posibles y cómo todos los factores de la carta intervienen en la respuesta.

     Hasta ahora, no he sido capaz de encontrar un método que resuelva todos los problemas que debo afrontar para alcanzar resultados significativos y útiles. Aunque he mencionado solamente Venus-a-Sol, otras combinaciones y tipos de pruebas fueron analizadas para ver si serían más fáciles de manejar. Semejantes o diferentes problemas surgieron cada vez.

     Por ahora, he abandonado los intentos de lograr una prueba “científicamente aceptable” y estoy esperando que otros, con más pericia estadística, acompañada de profundos conocimientos astrológicos, puedan encontrar una forma de abrirse camino a través de este laberinto hasta la meta deseada. Mis conclusiones deben ser evaluadas por colegas según el tradicional método empírico.

     La complejidad de esta ciencia/arte casi desafía la imaginación. Solamente aquellos que se han ocupado de ella diariamente durante un largo número de años pueden comprender completamente esta declaración. La astrología tiene principios extremadamente simples en medio de complejidades infinitas.

     Albert Einstein comprendió esta clase de situaciones y en su libro “En mis últimos años”, publicado en 1950, hizo una declaración que puede aplicarse a la astrología.
     “Ciertamente, cuando el número de factores que entran en juego en un complejo fenomenológico es demasiado amplio, el método científico fracasa en la mayoría de los casos. Sólo tenemos que pensar en el tiempo, que es imposible de predecir, incluso desde pocos días antes. Sin embargo, nadie duda que nos enfrentamos con una conexión causal cuyos componentes son en general conocidos por nosotros. Los acontecimientos de este tipo están más allá del alcance de una predicción exacta por la variedad de factores en funcionamiento, no por alguna falta de orden en la naturaleza."


CAPÍTULO II

Conclusiones

1 ]     Insertando en un horóscopo geocéntrico las posiciones heliocéntricas de los planetas en el momento del nacimiento revolucionará la práctica de la astrología en cada fase de su aplicación. Desconcertantes vacíos de conocimiento serán llenados. Se manifiestan poderosas estructuras. El horóscopo llega a ser nítido, claro y fácil de interpretar correctamente.

2 ]     Ninguna carta es adecuada por sí misma. Tanto las posiciones geocéntricas como las heliocéntricas de los planetas son necesarias para la mayor precisión.

3 ]     La influencia de los planetas heliocéntricos no se limita a un solo plano de existencia sino que actúan sobre los niveles físico, mental, emocional y espiritual de la misma manera que los planetas geocéntricos.

4 ]     La progresión de los planetas heliocéntricos, según la técnica de día-por-un-año, funciona con tanta efectividad como la de los planetas geocéntricos.

5 ]     Las posiciones en tránsito de los planetas heliocéntricos resultaron ser tan efectivas como las del sistema geocéntrico.

6 ]     La posición de los planetas heliocéntricos debe calcularse por el mismo procedimiento seguido en el cálculo de los planetas geocéntricos. El GMT para la hora de nacimiento se usa para interpolar entre las posiciones dadas en las efemérides para el día de nacimiento y el día siguiente.


Interpretación de los planetas heliocéntricos

1 ]     Los planetas heliocéntricos en un signo y en una casa deben interpretarse exactamente igual que se ha hecho siempre con sus posiciones geocéntricas. Denotan otra faceta de interés o impulso en la persona que se percibe tan poderosamente como la posición geocéntrica.  

2 ]     Los planetas heliocéntricos en aspecto con otros planetas heliocéntricos deben interpretarse exactamente igual que se ha interpretado siempre el mismo tipo de aspectos para posiciones planetarias geocéntricas.

3 ]     Cuando un planeta heliocéntrico está dentro de un par de grados de un aspecto al Mediocielo o al Ascendente, su poder en la vida es considerablemente más fuerte que si no hace contacto. Se convierte en una influencia dominante bajo estas circunstancias y debe ser interpretado de acuerdo con los principios básicos asociados con el planeta y el signo que ocupa.

4 ]     Cuando planetas heliocéntricos aspectan a planetas geocéntricos, y muy especialmente entre planetas de movimiento rápido, debe usarse un orbe reducido y deben interpretarse de acuerdo con la naturaleza básica de su influencia.

5 ]     Un planeta heliocéntrico fuertemente aspectado es más significativo en la vida que uno débilmente aspectado, tal como sucede con los planetas geocéntricos.

6 ]     Un planeta heliocéntrico sin fuertes aspectos, o no aspectado, funcionará a través de su posición en signo y casa más bien que de un modo independiente como una faceta separada del resto de la vida. Debe interpretarse de ese modo. Se mostrará como una más “pura” manifestación del planeta en un signo y casa que cuando está mezclado con otros asuntos a través de los aspectos.

7 ]     Cuando el planeta regente de una casa ocupa dos lugares ampliamente separados en la carta, el interés será propagado hacia ambos lugares. No se debilitará; irá en ambas direcciones. EJEMPLO: Si Mercurio rige la casa séptima en la carta y uno de los Mercurios se halla en la casa quinta mientras el otro está en la novena, ambas posiciones describirán al cónyuge hasta un grado asombroso. También describirán los intereses mentales y dinamismos de la persona representada por el horóscopo.

8 ]     Aunque hay una interacción entre los sistemas geocéntrico y heliocéntrico, supongo que un aspecto entre planetas en el mismo sistema es más potente que en los dos sistemas mezclados. Resulta muy difícil determinar la magnitud de la influencia entre los dos sistemas.

9 ]     En el horóscopo progresado, los factores que forman los aspectos más cerrados, y muy especialmente aquellos que son “tocados” por el Mediocielo o el Ascendente natal o progresado serán los más activos y sensibles en ese momento – independientemente de si son planetas geocéntricos o heliocéntricos.


Estructuras poderosas

1]     Las estructuras más poderosas se forman cuando se encuentra el mismo tipo de información en las posiciones geocéntricas y en las heliocéntricas de los planetas, o si las cartas geocéntrica y heliocéntrica mezclan fuerzas para acentuar el contacto. Si los ángulos de la carta están también en contacto estrecho con una configuración planetaria se puede afirmar con seguridad que el significado de esa configuración será de la máxima importancia durante toda la vida.

2]     Las estructuras poderosas pueden ser indicadas por los aspectos, por las casas ocupadas, por los signos ocupados, por factores con el mismo tipo de significado, por contactos con uno o más ángulos de la carta y por una interacción entre las posiciones geocéntricas y heliocéntricas.

3]     Las estructuras poderosas proporcionan al astrólogo una imagen más clara de la magnitud de un talento, un rasgo de carácter, circunstancias personales, obstáculos y/o ventajas excepcionales. EJEMPLO: Aquellas personas cuyas cartas natales muestran patrones de magníficas expectativas financieras o de fortuna tanto en la versión geocéntrica como en la heliocéntrica, pueden nacer pobres, pero llegarán a ser muy ricos. Quienes nacieron ya en una situación financiera estable de riqueza no desarrollarán el mismo argumento, porque esto formaba ya parte de sus circunstancias desde el principio y no se requiere ningún esfuerzo para hacer manifiesta esta fortuna.


Orbes de influencia

1]     La adición de los planetas heliocéntricos permite mucha más precisión. Por eso es recomendable usar orbes de influencia más estrechos que los generalmente aceptados en los aspectos entre planetas.

2]     La adición de los planetas heliocéntricos al horóscopo permitirá entender gráficamente por qué se consideraron necesarios tales orbes de influencia cuando sólo se usaban planetas geocéntricos. Esto es especialmente cierto de Júpiter, cuya área de influencia ha llevado a pensar que su gran tamaño y sus múltiples lunas hacen necesario extender su radio de acción más allá del concedido a otros planetas. El número de grados entre las posiciones geocéntrica y heliocéntrica de Júpiter para una conjunción puede estar en torno a 12º.

3]     Cuanto más cerca de la exactitud esté un aspecto entre planetas, más intensamente operará en la vida. Esto vale tanto para aspectos entre dos planetas heliocéntricos como entre dos planetas geocéntricos o entre uno heliocéntrico y otro geocéntrico.

4]     Los aspectos natales entre planetas heliocéntricos y geocéntricos no deberían extenderse más allá de los 3º de orbe, a menos que otro planeta se sitúe de tal manera que actúe como puente y amplifique el efecto. En tal caso, raramente se debería extender más allá de los 4º. Los aspectos entre 3º y 4º de orbe deben ser considerados débiles. En esta zona es donde una amplia experiencia será de gran ayuda. No se pueden dar reglas fijas, porque hay situaciones excepcionales. POR EJEMPLO: Si las progresiones de movimiento lento están estrechando un aspecto natal, un orbe un poco más amplio podría ser efectivo. Mientras la progresión actúa, debería operar como si un aspecto más cerrado existiese en la carta natal.

5]     En las progresiones, los aspectos deben mantenerse en el orbe habitual de 1º, aunque en algunos casos se aprecia que la situación es descrita muy apropiadamente por aspectos que se encuentran unos pocos minutos por encima del orbe de 1º de influencia. Parece ser que la causa de esto es que la intervención simultánea de otros poderosos factores precipita una respuesta. La influencia acumulada de varios indicadores trabajando al mismo tiempo anticipará un aspecto que aún se encuentra un poco desviado de la regla de 1º.

6]     A los tránsitos se les puede conceder un orbe de hasta 2º, pero 2º debe considerarse amplio. No es raro encontrar tránsitos de conjunciones exactas hasta el minuto de arco o dentro de pocos minutos de orbe. Los tránsitos de planetas heliocéntricos sobre planetas natales heliocéntricos deben ser considerados un poco más fuertes en su eficacia que sobre planetas natales geocéntricos, o viceversa, pero si al mismo tiempo se mueven hacia una doble interacción cruzada, el aspecto formado deberá considerarse bastante fuerte. EJEMPLO: Júpiter geocéntrico natal a 2º Aries y Júpiter heliocéntrico natal a 13º Aries. Si Marte heliocéntrico está transitando sobre Júpiter geocéntrico, mientras Marte geocéntrico transita sobre Júpiter heliocéntrico al mismo tiempo, el aspecto debe ser considerado en su dinámica efectiva ¡muy poderoso!


T.Patrick-Davis



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